sábado, 26 de enero de 2019

No invalides tus emociones; respétalas.

Si hay algo de lo que me he dado cuenta recientemente
es de la obligación que tenemos las personas de respetar
nuestras emociones y de hacerlas respetar ante los demás.

Cuando estoy triste o siento miedo, suele venir alguien
a decirme “no entiendo cómo estás así, no tienes ningún
motivo” o “es que no entiendo como puedes tener miedo de
algo bueno”.

Esto no sólo empeora la situación, sino que me hace
invalidar mis emociones, apartarlas porque no son
importantes y sentirme culpable.

ERROR: si yo ignoro y aparto mis emociones, no voy a
sanar. Decía Freud que “Las emociones no expresadas
nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde
de peores formas”. Sí yo aparto mis emociones y no las
elaboro ni las vivo... Es casi como decir que no me
respeto, y por tanto, que no me quiero.

Las emociones no son positivas o negativas, son
emociones simplemente, y tienen el tremendo valor
adaptativo de ayudarnos para bien o para mal ante las
situaciones de la vida.

El miedo por ejemplo tiene un valor indudable para
protegernos de los peligros que nos acechan; pero por
desgracia también se equivoca a veces. No lo apartes
y dale la oportunidad de escucharlo.

Nadie vence el miedo desde el enfado, sino desde la
valentía y el coraje.



No podemos saber lo que es la alegría si no vivimos la tristeza.

martes, 25 de octubre de 2016

Religión y salud

Ese es el título de mi proyecto o trabajo de fin de carrera. Y es un título maravilloso, increíble y lleno de misterios. Cierto es que como terapeutas, debemos no imponer creencias de ningún tipo a nuestros clientes (no somos quienes ni mucho menos de hacer semejante cosa)... Pero ¿Y si de haberlas por parte del paciente, podemos usarlas a nuestro favor y al suyo?

A medida que voy leyendo sobre este tema, descubro cosas más interesantes, que me animan a apartarme de citas como " la muerte de Dios" o "la religión es el opio del pueblo" y llevar mi perspectiva de las creencias en lo divino hacia un punto de vista más positivo, como factor de protección para muchos problemas como el estrés, la ansiedad e incluso trastornos del estado de ánimo como la depresión.


La religión, bien llevada (sin caer en fanatismos) es una ayuda para la persona, pues lleva a la persona a afrontar los problemas de forma activa, además de dar sentido a su existencia. Asimismo, puede buscar en la comunidad religiosa un importante apoyo social que puede ser muy útil en momentos de necesidad.

En definitiva, las creencias religiosas y la espiritualidad no sólo nos ayudan en situaciones complejas o adversas, sino que también dan sentido a nuestra existencia y a lo que en ella sucede, por lo que es relevante tenerla en cuenta a la hora de hablar de salud, ya sea física o mental.

Un saludo y gracias por leer,


Sniffy

domingo, 17 de abril de 2016

Solo o no solo...

Hola, buenos días. Sí, definitivamente lo de actualizar mensualmente ya no es lo mío, pero intentaré mejorarlo. 

Hace tiempo que vengo observando que realmente estamos en una nueva etapa en lo referente a establecer relaciones interpersonales de carácter amoroso. Todo semeja ceñirse a dos extremos de un mismo continuo: me quedo soltero para toda la vida o ando saltando de una relación a otra, y luego los intermedios del "sí, pero..." que les gustan las personas pero no desean o no están seguros de si establecer relaciones o no y acaban por tener vete a saber tú qué. 

Se decía que las personas con pareja eran de media más felices que las personas solteras. Y tiene sentido si tenemos en cuenta la naturaleza social del ser humano; pero ahora, sin embargo, el número de personas solteras está aumentando. Quizás se este produciendo un cambio a este nivel dado los cambios que también se producen a nivel social o cultural en una sociedad claramente individualista.

Pienso que progresamos hacia un mundo donde entendemos que estar sólo no significa estar incompleto, ni ser infeliz, ni condenarse a la insatisfacción ni a la alta de amor y a la soledad. Nos dedicamos más a nuestros propios deseos, a la autorrealización, a cultivarnos a nivel de cuerpo y mente.

Está cambiando la forma de entender las relaciones sociales y ello no parece del todo malo. Aprender que estar solo está bien y es incluso positivo nos ayuda a crecer y desarrollarnos como personas. No estoy diciendo con esto que no sea bueno no querer ni tener una relación amorosa con alguien. Simplemente primero debes tenerla contigo mismo, amarte como amarías al otro con todo lo que eso conlleva y hasta el final, porque eso es lo que te llevará a donde desees estar.



No suelo ver la soledad como algo malo, sino como la oportunidad que se nos brinda para mimarnos cuando más lo necesitamos. Si bien es cierto que a veces es elegida y a veces no, la soledad no tiene sólo un lado oscuro, sino que tiene dos caras como la Luna. Y la Luna es igual de hermosa por una cara que por la otra. Deja que la soledad sea la oportunidad para que tu luz te ilumine el camino a seguir.

Un saludo y gracias,

Sniffy.

domingo, 31 de enero de 2016

Hay que ser cauto para poder ser generoso sin miedo

Buenas noches; siento este retraso tan largo pero últimamente he tenido muchos altibajos en mi vida y mucho movimiento, más para bien que para mal, gracias a Dios. 

Y una de las cosas que he aprendido es que la generosidad es buena, pero para que sea buena de verdad ha de ser inteligente. La clave está en gestionar tu generosidad. En un artículo del periódico español "El País" sobre psicología, se trataba la dinámica de dar más de lo que recibes y las clasificaciones del autor Adam Grant según como las personas nos relacionamos con nuestro entorno a la hora de llevar a cabo estos intercambios. 

¿Quién alcanza el éxito? El que da, el que es generoso... Pero los donantes no siempre son generosos del mismo modo, pues incluso se propone una subclasificación dentro de este tipo de gente (cito del artículo):

"Donantes estrella. Son aquellas personas con criterio para gestionar su generosidad de forma inteligente. Saben cuándo dar, con quién, cómo y a cambio de qué. Pertenecen a esta categoría los inversores que apuestan por una start-up y ven multiplicados sus ingresos, los que cultivan relaciones que les reportan contactos beneficiosos, o los que realizan donaciones a cambio de prestigio social para ellos o para su marca."
"Felpudos. Este término acuñado por Grant define a los que dan indiscriminadamente, de manera que su actitud se toma como una enfermedad, algo que necesitan hacer para sentirse bien. Su entorno se acostumbra a la generosidad permanente hasta el punto de que sus donaciones dejan de ser valoradas. Al contrario, si un día no dan algo, entonces son señalados como seres crueles e injustos. El apelativo “felpudo” encaja bien en este perfil, ya que al final todo el mundo les pisa."

Y es que ser generoso, no implica dar y dar hasta quedarnos sin nada, porque nosotros mismos al fin y al cabo somos lo más importante; y si nosotros no nos cuidamos ni nos preocupamos por nosotros ¿Quién demonios lo va a hacer? Hay que ser generosos, pero más importante, ser generosos con quien lo merece, invertir en lo que sabemos que nos da algo bueno y no en aquello que nos frena o hace infelices. 
Hay que saber dar, pero más importante es saber dar bien. 
Aquí dejo el artículo para que le echen un vistazo si quieren y profundicen más en el tema:
Un Saludo y buena semana,
Rata Sniffy

martes, 10 de noviembre de 2015

Oculus Rift: de los videojuegos a la salud mental

Hola a todos. Por fin después de tres meses he conseguido inspirarme y tomé la decisión de quitarle las telarañas y el polvo actualizar este blog con un tema que me interesa bastante y creo que a muchos también.

La tecnología está avanzando muchísimo y cada vez más frecuentemente aparecen productos tecnológicos dirigidos a la realidad virtual y a intentar imitar de manera realista lo que vemos, dándonos una experiencia realista. Esto se ha aplicado en el mundo de los videojuegos, especialmente de la mano de un reciente aparato llamado Oculus Rift.

Oculus Rift es un sistema de realidad virtual que consigue que te metas completamente en los mundos virtuales, logrando que casi parezca que estés allí realmente. La cuestión es ¿a qué viene lo de la salud mental en el título? Pues viene a que, en muchas terapias, se contempla la posibilidad de incluirlo como variable de las terapias como la desensibilización sistemática (DS) o la exposición en imaginación o en vivo.

Normalmente en el tratamiento de las fobias se precisa realizar terapias de exposición o DS según el caso y la disposición del paciente. Sin embargo en la mayoría de las ocasiones se precisa combinar la terapia en imaginación y en vivo, dado que el paciente no es capaz de buenas a primeras, de exponerse a los estímulos fóbicos que le provocan malestar.

Es por ello que el avance en la realidad virtual con este invento, podría suponer una revolución en este tipo de terapias como primer acercamiento a los estímulos fóbicos antes de la presentación en vivo (siempre adaptándolo a cada persona y a cada caso en concreto). Sería ideal que la realidad virtual en los videojuegos y la salud mental se unieran y trabajaran juntos para mejorar las terapias y adaptarlas al avance tecnológico que se está produciendo.



Dejo aquí un vídeo bastante interesante sobre como funciona el aparato en cuestión con otros utensilios añadidos que hacen la experiencia más realista. Al menos a la chica se lo parece...

Un saludo y gracias por leer,

Rata Sniffy


viernes, 31 de julio de 2015

"A mi manera..."

Hola otro mes más. Es increíble, pero cada vez me cuesta escribir más.

De todas formas hace poco tuve un curioso sueño. No recuerdo absolutamente nada de lo que pasaba en el a excepción de que se podía escuchar una canción de fondo claramente identificable: "My way" de Frank Sinatra.

Esta, para mí, es una de las canciones que mejor describe como debería sentirse uno al final del camino, justo antes de fallecer, de desvanecerse, de perder sus recuerdos y saber quién fue...

La vida está llena de sucesos negativos y positivos, y todo ello conforma una historia llena de aprendizajes, unos más amargos u otros más dulces, que nos hacen ser quienes somos al final del todo. Los errores son el pan nuestro de cada día; los arrepentimientos son los perdones que dijimos en lugar de los permisos que pedimos; las lágrimas son la lluvia de la tristeza y las sonrisas el sol de la alegría. Las nieblas de la confusión, las nevadas de la soledad, las tormentas de la culpa... y nosotros estamos, muchas veces, solos ante estos temporales.

Pero los malos y los buenos momentos son aquello que nos moldea y nos construye hasta crear nuestro particular David de Miguel Ángel, que a pesar de todos los rasguños, marcas o heridas de su cuerpo o de su alma, es único.

Así que como diría Frankie: viaja por todas y cada una de las carreteras, haz lo que tengas que hacer, planea todo cuidadosamente, ríe, llora, ama, mantente firme a pesar de morder más de lo que puedas masticar, arrepiéntete pero no demasiado como para que sea mencionado...

Pero sobre todas estas cosas, y pase lo que pase, hazlo a tu manera porque esa será la única forma de estar feliz, pleno y satisfecho con uno mismo al final del todo, cuando se cierre el último telón.



jueves, 4 de junio de 2015

La superioridad moral

Hola un mes más y disculpen el retraso, pero los exámenes y los nervios me impiden concentrarme y tener tiempo para reflexionar sobre algo y ponerlo aquí para ustedes. Gracias a Dios, ahora tengo un pequeño respiro y vuelvo a mi rinconcito. 

Es normal que, cuando somos pequeños, nos enseñen lo que está bien y lo que está mal y vayamos aprendiendo que ciertos comportamientos agradan más que otros a la gente que nos rodea. Pero cuando somos mayores y empezamos a comprender y a entender mejor aquello a nuestro alrededor, nuestros valores y creencias van cambiando acorde con lo que consideramos correcto, manteniendo siempre unos valores base que compartimos los que formamos parte de una sociedad. 

Pero... ¿Lo que yo considero que está bien o está mal es igual para el resto del mundo? Pues NO. No todos percibimos el mundo de la misma forma: si ya no percibimos igual los colores, imagínate ésto. No existe la superioridad moral a mi parecer, simplemente hay personas que creen que sus creencias o valores son mejores que los del resto. Yo no digo que sea mejor o peor, es DIFERENTE porque tu percepción de la realidad es distinta a la mía y esto puede ayudarnos a ser más tolerantes con los demás y sus ideas. 

Sin embargo, a veces sucede que las personas sí creen en esa supuesta superioridad, acompañado ello con el derecho de faltarle al respeto hasta a su santa madre si les parece, como sucede mucho en extremistas y radicales. Y es aquí cuando llegan los problemas: se produce la intolerancia hacia las creencias ajenas en pos de beneficiar a la propia. Se empieza a generar una espiral de conflictos que no tendrían por qué suceder pero lo hacen y todo por no ser tolerantes con las creencias del resto del mundo.





Un musulmán no es mejor o peor que un judío, es diferente; un omnívoro no es mejor o peor que un vegetariano, es diferente; yo no soy mejor o peor que tú, soy diferente; en el momento en el que cualquiera de nosotros ejerza la supuesta superioridad moral a través de la vejación del otro, se acabó. 

Intento respetar las creencias ajenas siempre y cuando no supongan un atentado contra la integridad física, psíquica y moral de cualquier persona. Lo más importante es aceptar la gran diversidad de puntos de vista posibles y discutirlos, si procede, en un ambiente de aceptación, tolerancia y respeto al prójimo. 


Un saludo y buena semana,

Rata Sniffy.

lunes, 27 de abril de 2015

Las comparaciones son odiosas

Hola a todos. Otro mes más con otro pequeño texto que surgió a raíz de recordar una de las cartas del Tarot Osho Zen que más me llamó la atención: la carta de la comparación. 

Normalmente, todas las personas tendemos a compararnos con otros que son (o consideramos) mejores y con otros que son (o consideramos) peores que nosotros, un poco para compensar y mantener el equilibrio de nuestra autoestima y nuestro autoconcepto.

Pero es un defecto terrible del ser humano esta costumbre. Y no sólo es terrible, sino que es total y absolutamente ABSURDO. ¿Por qué puñetas quieres compararte con alguien que no se parece absolutamente en nada a ti? Y aunque se pareciera ¿Es exactamente igual? NO. 

Si no hay dos personas genéticamente idénticas, mucho menos habrá dos personas iguales; por lo tanto compararse es una pérdida de tiempo y de autoestima que no nos deberíamos permitir. Siempre habrá alguien mejor que tú en algo, de la misma forma que también habrá alguien peor que tú en algo. Deberíamos reconducir esa energía que usamos para compararnos en intentar descubrir y potenciar nuestras buenas cualidades y mejorar única y exclusivamente para superarnos a nosotros mismos. La comparación con uno mismo en pos del cambio y la superación son la clave. 

Pero ahora veamos esto de la mano de la carta citada al principio de esta entrada. La carta de la comparación nos deja ver una caña de bambú al lado de un robusto roble. Curiosamente, a la caña no le interesa ni le preocupa ser tan robusta y gruesa como el bambú; ni al roble le interesa ni le preocupa ser tan delgado y flexible como lo es la caña. No pierden el tiempo comparándose, porque nunca podrían ser lo que es el otro y son felices siendo quienes son, porque tienen cualidades que les hacen únicos. 



Por tanto, en lugar de compararnos para saber si somos mejores que los demás, preguntémonos si de verdad estamos dando lo mejor de nosotros mismos y llevando al máximo nivel nuestro potencial, descubriéndonos así a nosotros mismos. 

Un saludo,

Rata Sniffy

domingo, 15 de marzo de 2015

De "psicólogo" a "sicólogo" o de la mente a los higos.

Hola otro mes más (y como es costumbre, sin  actualizar el mes de febrero, ya arrancamos mal el 2015). 

Pero es que este mes traigo algo curioso e inusual, dado que los temas relacionados con la lengua española no me resultan atractivos... Aunque este me ha sorprendido, y no gratamente. Al parecer una vez más, la Real Academia Española de la lengua nos sorprende con uno de sus nuevos cambios que no dejan indiferente a nadie (y menos al gremio de psicólogos, psiquiatras u otros profesionales de la salud mental).

Todo esto empezó por mi asombro al ver que en el telediario entrevistaron brevemente a una psicóloga por una noticia, de la cual no recuerdo el tema. Sí recuerdo haber leído "SICÓLOGA" y haber alucinado y quise pensar que se trataba de una errata (que no se debería cometer pero un error lo tiene cualquiera). Poco después en la misma noticia, la periodista dijo "transtorno" y a partir de ahí, por mi bien, decidí dejar de escuchar. 

Pero tras saber que la RAE hace un tiempo había aceptado palabras como "toballa", "almóndiga" o "cocreta", me atrevía a creer que la palabra sicología y sus derivados pudo haber sido aceptada (para el dolor de mis ojos). Y así fue: la palabra sicólogo aparece en la RAE como otra forma de la palabra psicólogo. 

Hola, soy la RAE y me acabo de pasar por el forro de los cojones la etimología griega de la palabra psicología. Porque sí, porque molo. 

Eso fue lo que se me pasó por la cabeza la primera vez que lo vi. Y desde luego esto no me parece para nada correcto. La palabra psicología responde a una etimología griega muy concreta y hermosa como es el "tratado del alma" o "el conocimiento de la mente" y que ahora simplemente se reduce a escribirla como la pronunciamos, a pesar del la diferencia que marca la letra inicial p. Ahora al parecer, la palabra sicología toma una etimología diferente (sykon - higo y  logía - estudio o conocimiento). No seremos grandes psicólogos, pero podremos plantar y comer higos con total criterio y conocimiento. 

Me gustaría saber qué opináis, qué os parece esta nueva decisión y si os mostráis a favor, en contra u os da exactamente igual. Yo creo que he dejado claro mi postura al respecto, pero si no dejo esta imagen que seguro despejará toda duda. 






Un saludo y gracias por leer,

El Kibapollito.

domingo, 11 de enero de 2015

Feliz 2015: cartas para el nuevo año

Hola a todos. Feliz año nuevo (aunque quizás ya con un poco de retraso, pero nunca es tarde si la dicha es buena).

Este año espero que sea mucho mejor que el anterior (intentaré esforzarme al máximo). Pero sobre todo espero que sea un año de encontrarse a uno mismo y por ello quiero compartir con vosotros las cartas que este año llevaré siempre en mente. Y como no, me refiero a las cartas del Tarot.

En este caso quiero hablaros de dos cartas, dos arcanos que son completamente opuestos pero que se necesitan el uno al otro, de una forma u otra.

La primera de las cartas es la Luna. Incluso en las noches más oscuras, ella está ahí, alumbrando (más o menos según su forma, o incluso nada en las noches de luna nueva). Nos da la luz, y nos hace ver las cosas tal y como son, y los gatos dejan de ser pardos por un instante. Lo bueno es bueno y lo malo es malo. No existen las proyecciones ni las percepciones subjetivas: lo que es y ves es lo que hay. Por eso espero (o al menos en las mías) que esta bella mujer de ropajes plateados sea quien de arrancarme el pañuelo que no me permita ver la verdad en mis noches.




La siguiente carta es el Sol. Y es que incluso después de las noches más oscuras, más frías, más tristes... El astro rey sale a dar la bienvenida a un nuevo mañana. Un nuevo día de oportunidades aguarda y no precisamente para que te quedes sentado y mirando. El Sol invita a la alegría, a la celebración y al optimismo. Así que yo me uno al festín, como no podía ser de otra forma.


Para terminar, una canción del maestro Serrat que espero os acompañe, al menos a mí (junto con estas dos cartas) será mi compañera de viaje. La canción se titula "Hoy puede ser un gran día".




Un saludo.

El Kibapollito

miércoles, 24 de diciembre de 2014

No hay mal que por bien no venga o cómo nació el “post-it”

Un saludo a todos una vez más. Esta vez vengo con un mensaje curioso, pues incluso cuando creemos que en nuestro mundo está todo estancado, en realidad no es así pero no somos capaces de percibirlo siempre. Todo está en constante movimiento.

A veces pasa que cometemos errores, como por ejemplo ofender a alguna persona con la que mantenemos algún tipo de relación interpersonal (algo común). Si esa persona es verdaderamente relevante para nosotros, el hecho de hacer algo ofensivo puede suponer una ruptura del vínculo, lo que nos provoca una sensación de tristeza y vacío. 

Pero a veces, tras esa sensación, comenzamos un análisis y evaluación de la relación con dicha persona y comenzamos a ver que a lo mejor, por la razón que sea, esa relación nos hacía más mal que bien (y seguro que esto pasa mucho más a menudo y a muchas más personas de lo que creemos). Así que de buena te has librado ¿o no? La ofensa se ha convertido en la llave para la libertad o para tomar una nueva perspectiva de la relación que mantenías.

Y mientras, usted se preguntará: ¿Qué puñetas tiene que ver todo esto con el post-it? Pues mucho y ahora verá porqué. Hace algunas semanas en clase de Psicología del trabajo y de las organizaciones (con un profesor maravilloso, si se me permite añadir), entre las muchas anécdotas que suele contar para ejemplificar determinados conceptos o contenidos considerados de difícil asimilación, nos contó el nacimiento de esta herramienta de la empresa 3M. Al parecer el hombre que la inventó estaba buscando crear un pegamento extra fuerte que lo pegara todo, todo y todo. Pero el caso es que le salió lo contrario: un pegamento bastante débil que apenas pegaba. Uno de sus compañeros formaba parte de un coro en una iglesia, y tenía problemas para encontrar las páginas correspondientes en su libro de himnos, pues los marcadores siempre se caían y no había forma de sujetarlos... Hasta ahora. Este compañero usó el débil pegamento en sus marcadores para el libro y ahí nació el post-it. 

A lo que quiero llegar con esto es que a veces, cuando cometemos errores, de alguna forma aunque no nos demos cuenta, podríamos estar dando un paso a una situación mucho más favorable de lo que nos creemos de primeras.


Así que la próxima vez que cometas un error, acuérdate del post-it.

Un saludo,

El Kibapollito


domingo, 26 de octubre de 2014

"Y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden"

Hola, muy buenas. Sí, hace mucho que no escribo, pero ando escasa de ánimos la verdad aunque por supuesto pienso recuperar todas las actualizaciones atrasadas, no dudéis de ello. 

En esta actualización vengo a hablar de algo que me llama la atención y es que no hay una cultura de perdonar. Fomentamos el orgullo como si fuese un sinónimo de amor propio o dignidad, incluso la RAE lo identifica como sinónimo de autoestima (llamémoslo orgullo bueno). Para mi el orgullo (malo) es el ego de la persona, esa soberbia que no tiene ningún tipo de finalidad positiva y que sólo nos hace más arrogantes y si cabe, más odiosos. El orgullo es un arma de doble filo con la que muchos nos cortamos las manos...

Yo veo una diferencia entre personas con amor propio (o orgullo bueno) y personas con orgullo (malo): las personas con amor propio perdonan, las que tienen orgullo no. Y es triste, porque no perdonar nos llena de rencor y malos sentimientos. Yo perdono a las personas (incluso cuando habiéndome ofendido, no me han pedido perdón) porque considero que no me gusta perder el tiempo incubando malos sentimientos cuando puedo estarme perdiendo otros muchos positivos. 

El orgullo es la barrera al cambio, a la expresión de los sentimientos. Es la llave a la involución de la persona, al estancamiento y a la cerrazón. He visto personas cuyo orgullo les ha hecho verse estúpidos; que su orgullo ha tapado sus oídos y les ha impedido ver la realidad o entender la perspectiva de los demás. Quizás en un momento dado, todos somos así; pero de los errores se aprende ¿no? así que espero que a fuerza de equivocarnos lleguemos a la conclusión de la importancia del perdón.

Siempre he estudiado en colegios religiosos. Como es de esperar, íbamos a misa y cantábamos canciones a un tal Dios. Con el paso del tiempo desarrollé indiferencia religiosa plena y absoluta, pues nunca acababa de convencerme del todo esas cosas que me contaban sobre ese ser divino. Pero hay algo que recuerdo que siempre decían y era que Dios siempre perdonaba, porque nos quiere. Yo llegué a la conclusión de que perdonar es bueno. 

He perdonado a muchas personas (quizás porque consideré que me parecían más importantes los buenos momentos, quizás porque ya no me importaba pues el tiempo curó las heridas) y nunca me he arrepentido de haberlo hecho, porque ello significó liberarme del orgullo y dejar paso al amor. En el amor no cabe el orgullo, pues el amor es pleno y absoluto. Es total y en el no debe haber barreras ni miedo. 

Os animo por tanto a que seáis Dios y perdonéis como el lo hace y que seáis una panda de locos del tarot: perdonad, dejar que os lastimen una y otra vez... Que vuestra confianza sea inquebrantable. 


"Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra".


Os dejo como siempre una canción del Chojin titulada "Si mi chica se llamara Shakira", para ver si fomentamos el buen rollito. 



Un saludo y les quiere,

El kibapollito

martes, 29 de julio de 2014

Extra: de política y cambios sociales

Hola otro mes más. Hemos tenido una primavera bastante movidita este año, y a pesar de que normalmente altera la sangre en lo que al amor, pasión o romances se refiere, este año parece que ha alterado también la política española. Admito que no me gusta hablar de estos temas pero supongo que está tan de actualidad que a la larga era inevitable.

Reconozco que las pasadas elecciones europeas del 25 de mayo de este año me han sorprendido quizás gratamente, porque de alguna forma hace real el enfado que se venía viendo por el aumento de la frecuencia de las manifestaciones (y de las cargas de los antidisturbios).

Pero me asombra aún más que a pesar de los sorprendentes y revolucionarios resultados de las mismas, la gente parece más pesimista que nunca. Nadie parece creer en el “friki” conocido como Pablo Iglesias, que da bastante que hablar últimamente y parece ser el centro de numerosas críticas venidas de los partidos que anteriormente solían ostentar el poder del estado español, semejando más un partido de tenis.

Yo pongo la mano en el fuego por este rapaz, no porque considere que su programa es mejor o peor (aunque desde luego es atractivo aunque parece que muy dudoso; y yo, como de esto poco entiendo tampoco me voy a meter en 21 jardines en esta actualización) pero si pienso que es una brisa fresca a la política. Quizás me esté dejando llevar por su juventud, sus ideas y sus expectativas de un futuro mejor para este país (o por su coleta). Pero sea como sea, es una alternativa diferente a lo que previamente se ve campando por los altos puestos dirigentes. Parece que tiene las ideas bastante claras y desde luego no puedo evitar pensar que su astucia es, cuanto menos, digna de ser tenida en cuenta (y creo que los debates en los que ha participado en diversos programas de diversas cadenas dan fe de ello).

Pero sí ha sido sorprendente el llamado al referéndum y, por ende, a la República en contra de la inmediata sucesión del hijo de Juan Carlos I: Felipe VI. Todos decían que había manifestación e ilusionados (casi ciegos de euforia) gritan por una oportunidad para decidir el modelo de estado, llamando a la que sería la III República española. Pero he de decir en este caso que me mantuve confusa y reflexiva. Cierto es que tenemos derecho a decidir sobre nuestro país pero quizás este no sea el momento adecuado y sinceramente, le doy mi voto de confianza a Felipe VI, pues de alguna forma (como el señor Iglesias citado anteriormente) es como una brisa fresca para la corona española que bastante manchada y oxidada estaba ya, pero no por ello se debe olvidar aquellas cosas que esa institución, ahora castigada, hizo correctamente.

Por ende sólo puedo decir que el cambio social (para bien o para mal) se produce, y aunque aún estemos en un marcado momento de incertidumbre política en España sobre lo que queremos o dejamos de querer, el cambio lleva implícito la esperanza de un nuevo mañana que llame a la conciencia de las personas en la importancia de ejercer sus deberes y de reclamar sus derechos.

Aquí me despido y espero vuestra opinión.

Un saludo,

El Kibapollito


jueves, 12 de junio de 2014

"El arte de la locura"



Buenos días. Aquí estamos otro mes más con un artículo bastante interesante. A pesar de mi gusto por la ciencia, tengo que decir que me llama mucho más la atención aquello que no se puede medir por las matemáticas ni de forma tan exacta o numérica, sino que va más allá...

Como psicólogo, una persona debe (o es deseable) haber adquirido una serie de competencias en la aplicación de una serie de pruebas con objeto de la medición de determinados comportamientos o de  rasgos de personalidad, etc... Sin embargo dentro de estas técnicas, además de los test psicométricos, se encuentran lo que a mi me asombra que son las técnicas proyectivas (como el famoso Test de Rorschach que se compone de un número concreto de láminas similares a la que veis en la imagen, incluyendo algunas a color).

Estas técnicas no sólo consiguen una descripción global de toda la personalidad del sujeto sino que recogen aspectos propios del inconsciente del mismo.

En este caso voy a mostraros algo que quizás podría estar muy relacionado con esto e incluso me aventuro a decir que podría ser una forma de evaluar algún aspecto del sujeto como se ve en el artículo que os pondré a continuación que lleva el mismo título que la actualización.


Tras ver el vídeo y leer el pequeño artículo, creo que a todos o al menos a la mayoría nos genera una sensación de curiosidad al pensar que es posible que quizás de alguna forma inconsciente y a través de algo tan bello y cotidiano como es la pintura y el arte, algunas personas que quizás por las razones que sean no ven la realidad de la misma forma que nosotros, puedan contarnos como es o como ven el mundo con sus ojos a través de formas y colores variados... 

Todo está por ver, pero quién sabe si esto podría algún día convertirse en una técnica proyectiva... 

Un saludo,

El Kibapollito

jueves, 1 de mayo de 2014

Cualquiera puede hacerlo. Pero lo has hecho tú.

Y eso es lo que marca la diferencia...

Hola a todos un mes más, ya no he publicado el mes pasado así que tengo que intentar cubrir esa falta y creo que me dejé alguna otra por ahí atrás. Pero ando algo quemada últimamente con trabajos y la verdad es que a veces me quedan pocas ganas hasta de hacer algo que me guste realmente. Pero eso lo vamos a solucionar empezando ahorita mismo...

Algunas veces, las personas hacemos cosas verdaderamente espectaculares. Sin embargo, a pesar de que nosotros mismos sabemos que eso es genial, infravaloramos lo hecho. En mi caso yo he adelgazado 40 kilos; sé perfectamente que todo el mundo puede hacerlo y por ello pienso que el hecho de haber conseguido algo así no merece ser tan elogiado ni admirado... Ni tan siquiera sorprendente, porque me reitero ¡Cualquiera puede hacerlo! (a no ser que existan causas de fuerza mayor, que ya no me meto en esos berenjenales). 

Y  adivinad que pasa: en mi mundo de lógica aplastante, pienso que el hecho de que cualquiera pueda hacer algo y yo lo haya hecho, no tiene ningún tipo de valor y no es algo que deba ser reconocido y no valoro lo que he hecho como lo que es realmente y no me felicito por ello... Y eso no es así señores. Si tú haces algo, aunque cualquiera pueda hacerlo, lo importante aquí es que tú lo has hecho. Y eso, queridos míos, es lo que marca la diferencia. Así que si esto ocurre alguna vez daos un aplauso que os lo merecéis y dejad que os alaguen porque os lo habéis ganado y el premio a vuestro esfuerzo no os lo puede quitar nadie. 



Así que lo dicho, apreciad más las cosas que hacéis, sentíos orgullosos de vuestros logros siendo conscientes de que no son producto de la suerte sino vuestros (al menos algunas veces) y daos un capricho que siempre es bienvenido. 

Y la verdad, como esto va de valorarse a uno mismo en parte, os dejo con una canción que me pone de muy buen humor y consigue hacer que me quiera mucho. De la mano de los Mojinos Escozios, ahí va...




Un saludo, muchas gracias por leer y ¡quiéranse!

El Kibapollito

sábado, 1 de marzo de 2014

Filosofía VS Ciencia: un debate sin sentido...

Hola. Siento no haber actualizado el mes pasado, pero dado que febrero dura menos días de lo que es común en el resto de meses del año, me permito tardar un poco. 

Supongo que quizás, viendo el título, se pueden imaginar de que voy a hablar. A veces tengo la sensación de que la ciencia quiere alejarse todo lo posible de la filosofía, porque eso de alguna forma reafirmaría todavía más el empirismo que caracteriza a la primera. Sin embargo considero este deseo de romper con la filosofía algo erróneo. 

Es interesante la etimología de la palabra filosofía. Ésta procede de las raíces griegas philos (amor) y sofos (sabiduría o conocimiento). Por lo tanto se puede deducir que la palabra filosofía podría definirse como el amor por la sabiduría. La palabra ciencia procede del latín scientia (conocimiento). Y como añadido, quiero pensar que los científicos tienen un amor incondicional al saber y al conocer, una curiosidad implacable y un montón de cuestiones por resolver que, con toda seguridad, generarán nuevos interrogantes con respecto a todo aquello que sucede en la realidad o en una parcela de la misma. 

Es posible que los campos de estudio de las ciencias puedan diferir en mayor o menor medida con los de la filosofía, pero a mí parecer el origen de las ciencias está en la filosofía, en el cuestionarse la naturaleza sea de lo que sea: del hombre, de los animales, del lenguaje ¡me da lo mismo!... Y su objetivo es el mismo: la verdad, el conocimiento ¿por qué entonces tantas ganas de separarse y de reafirmarse como algo diferente?

Ninguna es mejor que la otra: ni la filosofía es tan abstracta ni la ciencia tan exacta (está algo lejos de ser exacta, aunque si es cierto que determinados aspectos han sido demostrados como universales y aceptados por toda la comunidad científica). Que yo haga un estudio científico en un laboratorio no me garantiza nada. Que sea capaz de contrastar una hipótesis tampoco me asegura nada: puedo decir que eso se cumple en determinadas condiciones, y según las características del estudio extrapolarlo más o menos. Hay pocas cosas que puedan considerarse completamente universales al 100%...

Hay muchas cosas que saber y conocer que no están al alcance de las ciencias corrientes (de ahí que aparezcan otras ramas salidas de las ciencias como la parapsicología por ejemplo, encargada del estudio de fenómenos que no pueden ser demostrados por el momento a través del uso de la ciencia <<y dejo constancia aquí de que considero que es un campo interesante de estudio, muy enigmático y que se merece un enorme respeto por parte de todas las personas, escépticas o no, ya que hay muchos profesionales que trabajan en este tema>>).

Dicho esto, quiero saber vuestra opinión sobre este debate que me parece interesante, pero tampoco deseo extenderme... Quizás continúe en otra actualización. Os dejo con una canción que encontré de el Chojín titulada "Introspección". Escúchenla, es genial.



Un saludo y feliz fin de semana,

El Kibapollito

domingo, 26 de enero de 2014

"El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal y como siempre las ha hecho"

Hola otra vez. Me encuentro en un punto de inflexión, esos momentos de desorientación, en los que uno se pierde dentro de sí mismo. Son tiempos que invitan a la reflexión y al cuestionamiento de las creencias; la muerte y la resurrección del espíritu, por ponerlo bonito.

Siempre he creído que el hombre inteligente es el hombre que duda siempre, que nunca afirma nada de forma rotunda, porque entiende que el  mundo cambia continuamente y que cualquier cosa que se pueda decir ahora con toda la seguridad del mundo, mañana quizás ya no.

Siempre he creído que existen principios en el hombre como la honradez, la honestidad o la bondad que deberían ser inquebrantables; pero quizás lo que no debería ser tan firme son las cosas que aprendemos a través de nuestras experiencias en la vida. Existen tantas y tantas cosas que aprendemos todos los días, meses, años y almacenamos en nuestra mente con la intención de ayudarnos en nuestro día a día y en el futuro. 

Pero el cambio es eterno y por mucho que hayamos aprendido, llega un momento en el que entendemos que esos aprendizajes ya no sirven de nada, que quizás aquello que una vez pudo salvarnos de un mal trago nos está privando de nuevas experiencias. No podemos cortarlo todo por el mismo patrón porque siempre obtendríamos lo mismo y estaríamos yendo en contra de la naturaleza de las cosas, en contra de la esencia de la vida quizás que es el fluir, el cambio, el progreso. 

El hoy será ayer, el mañana será hoy... El mundo gira, cambia y da vueltas y aún hay gente que intenta resistirse creyendo que aferrarse a algo estático les ayudará a moverse. Eso está bien, te quedas en tu zona de confort, seguro sin nuevas sensaciones positivas pero también sin negativas. Ves como las cosas pasan... Pero de alguna forma estás renunciando a ser feliz. 

No sé si el hombre nació para buscar la felicidad y no creo que todo el mundo crea poder encontrarla o merecerla (lo que es muy triste). Pero creo que todos deberíamos tener siempre en mente esta pequeña historia de John Lennon:

"Cuando yo tenía cinco años, mi madre siempre me decía que la felicidad es la clave para la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera grande: escribí feliz. Me dijeron que yo no entendía la pregunta. Les dije que ellos no entendían la vida."


Y antes de acabar esta actualización quiero dejaros con una historia para reflexionar sobre un viajero que, según algunos era bastante estúpido, pero a mí me parece simplemente maravilloso... (la historia no es mía, está sacada de una serie de animación japonesa).


EL VIAJERO MÁS ESTÚPIDO DEL MUNDO

Un caminante estaba viajando por todo el mundo. Era tan tonto, que todos le engañaban muy fácilmente:


     - Por favor deme dinero para medicinas...



Fue engañado por los habitantes de un pequeño pueblo por el que pasaba y perdió su ropa y sus zapatos por ayudar a los que allí vivían:



    - Mi hermana está enferma...
    - No tengo dinero para comprar semillas para cultivar en el campo...


Pero aunque el viajero era estúpido, siempre los ayudaba y los habitantes se lo agradecían, mintiéndole y diciéndole al viajero: "¡Me has salvado!" . Él les creía y seguía diciendo: "¡Anímate, anímate!".



Al final el viajero se quedó desnudo, y estaba muy avergonzado por lo que se internó en el bosque que se encontraba en los alrededores. Pero esta vez conoció a los monstruos que vivían en el bosque. Éstos, más malvados si cabe que los aldeanos, querían comerse el cuerpo del viajero y comenzaron a engatusarle con mentiras. Por supuesto el caminante sintió compasión así que les regaló sus brazos y sus piernas, uno a uno.



Al final, al viajero solo le quedaba su cabeza, así que le dio sus ojos al último monstruo cuando éste se lo pidió. Cuando este se los comió, le dijo al viajero:


   

  - Gracias; a cambio te daré un regalo.

Y dejó algo a su lado. 
Pero solo era un trozo de papel con la palabra "IDIOTA"escrito en él. 
Entonces, en ese momento, a pesar de no tener ojos, el viajero empezó a llorar y exclamó en un último suspiro:



    - ¡Gracias, gracias! ¡Nunca antes me habían hecho un regalo! ¡Soy feliz! ¡Gracias, gracias!



Y las lágrimas brotaban de sus ojos recién arrancados. El viajero murió poco después.


Quiero saber cuál es la moraleja que vosotros sacáis de este cuento. Yo simplemente puedo decir que el viajero es un loco del tarot, un hombre con una confianza y una inocencia inquebrantables. 


Y como no podía ser de otro modo os dejo con una canción de la película de Disney, Rapunzel: "Cuándo mi vida va a comenzar".







Un saludo y gracias por leer,



El Kibapollito



P.D. : La frase del título es de  Wayne Dyer, un escritor estadounidense de libros de autoayuda.

P.D. 2: Me lo he currado esta vez ¿A que sí?


jueves, 2 de enero de 2014

Extra. Primer y único propósito: cagarla.

Bueno, y empezamos el año en la llama, con una actualización extra, ya que me inspiré y quería escribir (aunque habrá otra actualización este mes).

¿Cómo van esos propósitos eh? Si ya, que bonitos son... Yo me he decidido a poner sólo uno: CAGARLA. Sí, así de claro. Este año quiero cagarla, pero mucho y que me llegue la mierda hasta la nariz... Y os preguntaréis cómo es que me ha dado por esto y os diré que un chico ha hecho un vídeo que, de alguna forma, expresa lo que pienso acerca de lo maravilloso que es cometer errores y vivir con ellos, aprendiendo siempre de los mismos.




Un saludo y os deseo un feliz año lleno de errores, riesgos y meteduras de pata legendarias.

El Kibapollito

martes, 31 de diciembre de 2013

"Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pero es falso, el hombre, es el único animal que sabe que es la misma piedra."

Hola otro mes más. Por fin he encontrado un tema con el que actualizar, así que voy a ello. 

El hombre por naturaleza ni es bueno ni es malo. Es más, quizás no sea nada, tan sólo un ser vivo que tiene por delante un desarrollo increíblemente prodigioso si se le estimula para ello y si genéticamente es adecuado, sino será un bicho viviente más. Continuamente intentamos encontrar algo que nos diferencie de los animales (lo hemos intentado hasta con la empatía) pero parece que no existen diferencias muy claras entre el hombre y los animales; por eso, por ahora no somos más que animales sociales al igual que otras especies. 

Pero no puedo evitar pensar que el hombre es terriblemente más complejo que cualquier otro ser, y creo que es porque se complica a sí mismo. Creo que somos los únicos animales lo suficientemente estúpidos como para destruirnos a nosotros mismos. Nos engañamos, mentimos, corrompemos, robamos... Erramos una y otra vez en el mismo punto, como creyendo que dar la misma respuesta a una pregunta una y otra vez cambiará algo.

Definitivamente somos horrendos y hermosos al mismo tiempo; parecemos divinos y a la vez alimañas infernales... Sacamos lo peor y lo mejor de nosotros en unos pocos segundos. 

Luego veo todas esas grandes barbaridades que suceden y nos hacemos los unos a los otros por vete a saber qué estupidez (porque seguro que es una estupidez)... Supongo que no puedo evitar perder la esperanza en las personas. Pero todos esos sentimientos se me pasan, porque sé que hay alguien en algún microscópico lugar de este gigantesco mundo que está haciendo algo altruista: dando un regalo, salvando un perro, donando sangre o médula, cocinando comida para los que no pueden permitírsela, colaborando con alguna asociación o ONG... Esas pequeñas cosas tan microscópicas son lo que de alguna forma me llenan de felicidad porque sé que los grandes cambios empiezan con las cosas más pequeñas. 

Esas personas que intentan cambiar su pequeño mundo... Si todos cambiáramos nuestros pequeños mundos para mejor, intentando dar algo maravilloso a los demás; si intentáramos sacar brillo a la compasión y a la bondad, llegaría un momento en el que juntando todos esos pequeños mundos ¿Llegaríamos a ese tan grande que todos tenemos en común? ¿Llegaríamos a no tener esa necesidad de no ser sinceros o honestos? y más importante ¿Dejaríamos de ser tan infinitamente estúpidos, como decía Einstein?

"Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida"

A. Einstein



Un saludo y espero que sus reflexiones puedan verse por aquí,

El Kibapollito.