lunes, 31 de diciembre de 2012

Actualización extra: un sentido propósito...

El sábado tuve una experiencia curiosa por la mañana. Hicimos meditación en círculo, cogidos de las manos... La profesora nos daba instrucciones con el fin de encontrar algo: un deseo, un propósito, un mensaje... Cualquier cosa que fuese capaz de abrirnos un camino para este nuevo año en el que ojalá se cumplan de corazón todos nuestro anhelos, deseos y objetivos.

No estaba muy convencida de encontrar ese mensaje, pero intentarlo podría ser algo positivo... Quién sabe. El caso es que tras una larga sesión de casi 20 minutos, llegó el punto en el que recibiría mi mensaje. No sé si fue producto de mi mente o de vete a saber que... Pero llegó. Era algo que sabía desde hace tiempo pero quizás necesitaba sentirlo, saber que era cierto, que era de verdad, que estaba ahí...

¿El mensaje?: TÚ

Claro como el agua y como la vida misma; lo supe siempre pero no lo vi claro hasta hoy. Las dudas se disiparon y comencé a darme cuenta de que para que mi deseo se cumpliese, tenía que ser yo la primera en mi vida. Ahora necesito estar por y para mí; es un tiempo delicado y estoy entrando en un caos emocional del que debo salir poco a poco. Yo soy la prioridad ahora. Todo depende de mí...

Me he embarcado en una aventura hacia mi interior, hacia mi descubrimiento y hacia mi propio encuentro en este gran mundo. Quiero conocer mis deseos, mi verdad... Aquello que está fuera de la razón, fuera del alcance de la lógica y unido al corazón y al espíritu. Estoy metida hasta el cuello en una experiencia que puede llevarme toda una vida pero que estoy dispuesta a continuar hasta el final.

Saber... Todo el mundo sabe, pero nadie creerá lo que dices si no lo estás sintiendo en ese momento. Ni siquiera tú mismo.

Un saludo y que vuestros propósitos para este nuevo año se cumplan,

El Kibapollito

jueves, 27 de diciembre de 2012

Brindemos por los 22 inviernos de esta quimera...

Recién salidos del horno: 22 años llevo en este mundo y sigo sabiendo lo mismo que cuando nací: NADA. Pero esa es la magia de vivir en él supongo...

Tengo un pelotazo tremendo y pocas cosas recuerdo de ayer (aunque mi estómago me las está recordando todas juntas) pero sí recuerdo que en este pequeño blog quiero dedicarme un espacio para mi persona, ya sabéis lo importante que es el amor propio y el egocentrismo sano.

Así que ahí va una canción dedicada a mí misma: ME AMO - CUARTETO DE NOS




Bueno, pongámonos serios. Es complicado darte cuenta de que tienes los dos patitos y de lo perdido que andas en la vida. Yo puedo tomar decisiones sobre lo que quiero hacer pero vete tú a saber dónde me llevarán... Es un misterio que tendrá solución a medida que pasen los años. De todas formas, espero que este 2013 sea mucho más estable emocionalmente y venga cargadísimo de buenas energías, muchas ilusiones y muchos proyectos para disfrutarlos como se merecen. 

Y ahora sí que sí, la canción de verdad: GIRL ON FIRE - ALICIA KEYS





Y de esta forma, el kibapollito se despide para poder celebrar su cumpleaños con la gente que no está al otro lado de la pantalla. Mil gracias por leerme y por estar ahí apoyando a este proyecto de escritora (y en el fondo, proyecto de todo) que pase lo que pase, sigue queriendo ser un tigre. 

Un saludo y muy felices fiestas a todos,

El Kibapollito.

PD: ya sabéis que las canciones tienen un significado especial. Si están en inglés y no controláis mucho, podéis echarle un ojo a la letra (San Google estará encantado de recibiros).

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Algunos piensan que conocen a todos, cuando en realidad no se conocen a sí mismos."

Hola otro mes más. Creo que tenemos un problema muy gordo: creemos conocer; conocer a los demás y conocernos a nosotros mismos. Y ahí va la pregunta: ¿Cómo carajo vas a conocer a los demás si ni siquiera te conoces a ti mismo, aunque tu creas que sí?.

No sabes quién eres, ni yo sé quién soy. Y tú, aunque creas saber quién soy, déjame decirte que no tienes ni puñetera idea.

- Me llamas y me preguntas "¿Qué tal estás?" y yo respondo "bien, gracias". Y tú pensarás que te estoy diciendo la verdad pero es posible que una parte de las veces esté de todo menos bien. Pero mis problemas no son asunto tuyo y sé que a veces no estás muy dispuesto/a a escucharlos. 

- ¿Me ves sonreír? y te creerás que soy feliz, claro. A veces sonrío porque la emoción de alegría me invade, pero otras veces sonrío porque es mi forma de afrontar los problemas sin estresarme demasiado e intentando que los demás no intuyan que me pasa algo porque, reitero en lo que dije antes, son mis problemas y soy yo quien tiene que resolverlos.

- ¿Me envidias? No lo hagas, por favor. No tienes nada que envidiarme. Lo que tengo no lo he conseguido por sentarme en una silla y esperar, sino por enfrentarme a mis miedos, que aún siguen siendo muchos, con todo el valor que puedo tener a la espera de que las cosas salgan bien mientras la incertidumbre me come por dentro... Cada cual tiene algo único y envidiarnos los unos a los otros no nos ayuda a encontrar aquello que hay en nosotros que nos hace diferentes.

- ¿Me ves enamorada? Eso no es así. No vivo con la seguridad de saber si la persona por la que puedo sentir algo es el amor de mi vida; vivo con el sí y no al mismo tiempo; con la sonrisa de imbécil y con el miedo de equivocarme. No tener las cosas bajo control me estresa muchísimo, por eso intento hablarlo con la gente, porque me hace sentir más tranquila. No lo hago por tocar los cojones, no es mi estilo... Me he dado cuenta de que lo único que puedo pedir es que, aunque me equivoque, no me arrepienta de haberle dicho que le quiero. 

- ¿Me ves cumpliendo mi sueño?  Puede, pero es más duro de lo que parece. Las cosas no son tan fáciles como las pintan. Estudias algo que quieres y parece que por eso tienes que estar sacando matrícula de honor porque sí. Estudiar a distancia es muy duro y no tienes mucho donde apoyarte cuando lo necesitas, amén de que estudiarse tochos de libros y jugártelo todo a un examen no es la alegría de la huerta. Pero lo hago, me encanta la psicología a pesar de todo y me importa tres rábanos si saco un suficiente que si saco un sobresaliente. Lo he hecho, que ya es bastante para mí... Y que sepas que la selectividad no la regalan.

Esta soy yo ahora mismo. Tengo miedo de todo y estoy en un periodo en el que tengo que darme cuenta de muchas cosas que me duelen, pero también de muchas cosas que me hacen feliz para poder salir y descubrir una pequeña parte de todo lo que hay en mí.

No digas que te conoces y mucho menos que me conoces. Aunque ahora espero que te quede un poco más claro quién soy...

Un saludo,

El Kibapollito




domingo, 11 de noviembre de 2012

Nuestro crimen es ser hombres y querer conocer...

Cuanto más tiempo paso estudiando psicología, más me doy cuenta de que no entiendo a las personas. Es curioso: Un día pueden decirte "hola" o "te quiero" y mil palabras hermosas dignas del mejor de los sueños y al día siguiente, deleitarte con un cruel y despiadado "adiós".

No tiene sentido; es toda una contradicción que día tras día me llena los pensamientos y hace que me explote la cabeza (algún día creo que será literal). No comprendo nada: ni la ira, ni el amor, ni el poder ni el miedo. A veces me pregunto si seré humana; si esto es una broma macabra del destino (como la de Sabina) o simplemente una carencia de determinadas experiencias vitales.

Sea como sea, estudiar psicología no me libra de la aventura de entender a los demás, y mucho menos de la de entenderme a mí misma... Y eso me encanta.

Haciendo un paréntesis que no tiene nada que ver, creo que haré un símil sobre eso que llaman amor... 

El amor es como esa taza de café que pides en un día de invierno. Puedes pedir café por muchas razones: para espabilarte, para despertarte o porque todos tus amigos lo han pedido y tú no vas a ser menos... Pero el café de esa tarde de invierno que pides para llevar mientras paseas solo, no es el mismo café. No huele, ni sabe ni tiene el mismo calor. Lo tocas solo con las manos y aun así notas como el calor recorre tu cuerpo. Te enfundas en tu gorro y en tu bufanda y sales al puerto de la ciudad, buscas un banco con buenas vistas y te sientas. Y ahí estás. Disfrutando despacio de ese café y perdiendo tu mirada en el cielo estrellado mientras te bañas en el mar de olores, sabores y texturas de cada pequeño sorbo... Ninguno sabe igual que el primero ni sabrán igual que el último. No piensas: no hay mañana, no hay ayer; sólo ese pequeño momento para ti, para estar tranquilo con la mente en calma y sentirte bien. Disfrutas del momento, bebes ese café porque quieres y pones todo tu "yo" en ello, lo que hace que cada segundo merezca la pena...

Piensa en ello... Mientras tanto, yo estaré cerrando el agujero negro supermasivo de mi mente y cortando mi diarrea emocional... 

Un saludo y buena semana,


El Kibapollito.

PD: os dejo este vídeo de uno de los artistas del rap en España: El Chojin. En el reflexiona sobre algo que me parece muy interesante y que me apetece compartir con vosotros...

domingo, 28 de octubre de 2012

Por fin: ya no estoy gorda


Últimamente, algunas personas me preguntan: ¿Cómo lo haces? ¿Cómo eres capaz de mantenerte en esa dieta durante tanto tiempo?

“Ha pasado un año y varios días y aquí sigo, luchando contra algo que me persigue desde que tengo consciencia: los kilos”.

Cuando la comida se convierte en el peor enemigo de una persona y algo que era tan sabroso puede a veces convertirse en algo letal te das cuenta de que algo falla. Yo no fui capaz de aceptar esos cambios en mi cuerpo por culpa de una comida sabrosa e insana y decidí cambiar. Aquellos 95 kilos no le sentaban bien a mi cuerpo ni a mi estado de ánimo, era el momento de tomar las riendas.

Y ahí empezó todo: endocrino, dieta estricta, objetivos realistas (decidí ir de 5 en 5 kilos), deporte, una cuenta en un foro donde compartir mi experiencia con otras personas en mi misma situación y al chollo. Al principio es lo peor: decir que no a tantas cosas ricas, babear delante de los platos de tus amigos, intentar no comer las cosas dulces de la nevera (que la familia mucho apoya, pero luego…), envidiar a las personas con un metabolismo diferente (que comen, comen y no engordan)… Pero hay que seguir (el que la sigue, la consigue ¿no?).

Pasaban los meses y la dieta era de tan pocas calorías que en poco más de 2 meses ¡conseguí adelgazar 15 kilos! Era increíble, no daba crédito. El endocrino estaba tan alucinado que mi motivación aumentó hasta niveles estelares. 85 kilos significaban nueva ropa y un pequeño paso hacia una nueva vida. Pasaba el tiempo y mi dieta seguí siendo estricta, no me permití muchos lujos hasta que llegué a ver el 7 en mi báscula. 

A partir de ahí comenzó mi travesía a lo largo de los maravillosos postres con poca grasa y pocas calorías, algo maravilloso (y en el fondo no saben tan mal). Sin darme cuenta había aprendido a comer sano: las cosas a la plancha saben bien, son sanas y tienen poca grasa (¡ñam!) y me sientan mucho mejor que los fritos. Recuerdo la primera vez que comí algo un poco grasoso y fuera de las indicaciones de mi dieta ¡madre mía, me sentó fatal! Mi organismo no estaba acostumbrado a digerir aquella cantidad ingente de grasa, después de comer tan bien y tan sano. Mis rodillas dejaron de dolerme, me sentía más ligera… como si pudiera correr todo el día y toda la noche y saltar sin miedo a dejarme las patas en el intento.

Seguí adelgazando y superando mis metas. Cuando llegué a los 80 kilos fue un momento importante. Había conseguido un objetivo y quería darme un premio: ¡Me corte el pelo! Puede parecer una estupidez pero era algo que echaba de menos y cuando engorde me lo dejé crecer para que mi cara no pareciera muy redonda y gorda. Lloré aquel día: volvía a ser yo con mi pelo corto, mi flequillo y unas ganas renovadas de seguir adelante y de cambiar mi vida hasta extremos de los que yo no era consciente.

Seguía y seguía. La regla me jugaba malas pasadas con los cambios de humor y la ansiedad, pero había estado tantos meses a dieta estricta que comer bien se convirtió en un hábito y dejó de ser un sacrificio para ser VOLUNTAD en estado puro: el “NO PUEDO” se convirtió en “NO QUIERO”. En ese momento algo en mi interior me decía que el éxito estaba asegurado. Todo aquel esfuerzo valdría la pena.

No hay truco, no hay magia, no es un espectáculo de David Copperfield. Esto es una cuestión de esfuerzo, de hábito, de mentalizarse, de aprender a comer sano y también de sacrificio. Pero el que de verdad lo quiere, lo conseguirá pase lo que pase. No te detengas si empezaste el camino, no abandones.

Por desgracia una persona no podrá decir que está a dieta momentáneamente. La dieta es un estilo de vida y de alguna forma lo que más te acompañará será en mantenimiento. Pero ánimo.

Este es el testimonio de una persona que a día de hoy, año y tres meses después de tomar la decisión que cambiaría su vida, ha perdido casi 35 kilos para no volver a recuperarlos jamás.

Ánimo. Se puede.

Un saludo.

El Kibapollito.