lunes, 27 de abril de 2015

Las comparaciones son odiosas

Hola a todos. Otro mes más con otro pequeño texto que surgió a raíz de recordar una de las cartas del Tarot Osho Zen que más me llamó la atención: la carta de la comparación. 

Normalmente, todas las personas tendemos a compararnos con otros que son (o consideramos) mejores y con otros que son (o consideramos) peores que nosotros, un poco para compensar y mantener el equilibrio de nuestra autoestima y nuestro autoconcepto.

Pero es un defecto terrible del ser humano esta costumbre. Y no sólo es terrible, sino que es total y absolutamente ABSURDO. ¿Por qué puñetas quieres compararte con alguien que no se parece absolutamente en nada a ti? Y aunque se pareciera ¿Es exactamente igual? NO. 

Si no hay dos personas genéticamente idénticas, mucho menos habrá dos personas iguales; por lo tanto compararse es una pérdida de tiempo y de autoestima que no nos deberíamos permitir. Siempre habrá alguien mejor que tú en algo, de la misma forma que también habrá alguien peor que tú en algo. Deberíamos reconducir esa energía que usamos para compararnos en intentar descubrir y potenciar nuestras buenas cualidades y mejorar única y exclusivamente para superarnos a nosotros mismos. La comparación con uno mismo en pos del cambio y la superación son la clave. 

Pero ahora veamos esto de la mano de la carta citada al principio de esta entrada. La carta de la comparación nos deja ver una caña de bambú al lado de un robusto roble. Curiosamente, a la caña no le interesa ni le preocupa ser tan robusta y gruesa como el bambú; ni al roble le interesa ni le preocupa ser tan delgado y flexible como lo es la caña. No pierden el tiempo comparándose, porque nunca podrían ser lo que es el otro y son felices siendo quienes son, porque tienen cualidades que les hacen únicos. 



Por tanto, en lugar de compararnos para saber si somos mejores que los demás, preguntémonos si de verdad estamos dando lo mejor de nosotros mismos y llevando al máximo nivel nuestro potencial, descubriéndonos así a nosotros mismos. 

Un saludo,

Rata Sniffy

domingo, 15 de marzo de 2015

De "psicólogo" a "sicólogo" o de la mente a los higos.

Hola otro mes más (y como es costumbre, sin  actualizar el mes de febrero, ya arrancamos mal el 2015). 

Pero es que este mes traigo algo curioso e inusual, dado que los temas relacionados con la lengua española no me resultan atractivos... Aunque este me ha sorprendido, y no gratamente. Al parecer una vez más, la Real Academia Española de la lengua nos sorprende con uno de sus nuevos cambios que no dejan indiferente a nadie (y menos al gremio de psicólogos, psiquiatras u otros profesionales de la salud mental).

Todo esto empezó por mi asombro al ver que en el telediario entrevistaron brevemente a una psicóloga por una noticia, de la cual no recuerdo el tema. Sí recuerdo haber leído "SICÓLOGA" y haber alucinado y quise pensar que se trataba de una errata (que no se debería cometer pero un error lo tiene cualquiera). Poco después en la misma noticia, la periodista dijo "transtorno" y a partir de ahí, por mi bien, decidí dejar de escuchar. 

Pero tras saber que la RAE hace un tiempo había aceptado palabras como "toballa", "almóndiga" o "cocreta", me atrevía a creer que la palabra sicología y sus derivados pudo haber sido aceptada (para el dolor de mis ojos). Y así fue: la palabra sicólogo aparece en la RAE como otra forma de la palabra psicólogo. 

Hola, soy la RAE y me acabo de pasar por el forro de los cojones la etimología griega de la palabra psicología. Porque sí, porque molo. 

Eso fue lo que se me pasó por la cabeza la primera vez que lo vi. Y desde luego esto no me parece para nada correcto. La palabra psicología responde a una etimología griega muy concreta y hermosa como es el "tratado del alma" o "el conocimiento de la mente" y que ahora simplemente se reduce a escribirla como la pronunciamos, a pesar del la diferencia que marca la letra inicial p. Ahora al parecer, la palabra sicología toma una etimología diferente (sykon - higo y  logía - estudio o conocimiento). No seremos grandes psicólogos, pero podremos plantar y comer higos con total criterio y conocimiento. 

Me gustaría saber qué opináis, qué os parece esta nueva decisión y si os mostráis a favor, en contra u os da exactamente igual. Yo creo que he dejado claro mi postura al respecto, pero si no dejo esta imagen que seguro despejará toda duda. 






Un saludo y gracias por leer,

El Kibapollito.

domingo, 11 de enero de 2015

Feliz 2015: cartas para el nuevo año

Hola a todos. Feliz año nuevo (aunque quizás ya con un poco de retraso, pero nunca es tarde si la dicha es buena).

Este año espero que sea mucho mejor que el anterior (intentaré esforzarme al máximo). Pero sobre todo espero que sea un año de encontrarse a uno mismo y por ello quiero compartir con vosotros las cartas que este año llevaré siempre en mente. Y como no, me refiero a las cartas del Tarot.

En este caso quiero hablaros de dos cartas, dos arcanos que son completamente opuestos pero que se necesitan el uno al otro, de una forma u otra.

La primera de las cartas es la Luna. Incluso en las noches más oscuras, ella está ahí, alumbrando (más o menos según su forma, o incluso nada en las noches de luna nueva). Nos da la luz, y nos hace ver las cosas tal y como son, y los gatos dejan de ser pardos por un instante. Lo bueno es bueno y lo malo es malo. No existen las proyecciones ni las percepciones subjetivas: lo que es y ves es lo que hay. Por eso espero (o al menos en las mías) que esta bella mujer de ropajes plateados sea quien de arrancarme el pañuelo que no me permita ver la verdad en mis noches.




La siguiente carta es el Sol. Y es que incluso después de las noches más oscuras, más frías, más tristes... El astro rey sale a dar la bienvenida a un nuevo mañana. Un nuevo día de oportunidades aguarda y no precisamente para que te quedes sentado y mirando. El Sol invita a la alegría, a la celebración y al optimismo. Así que yo me uno al festín, como no podía ser de otra forma.


Para terminar, una canción del maestro Serrat que espero os acompañe, al menos a mí (junto con estas dos cartas) será mi compañera de viaje. La canción se titula "Hoy puede ser un gran día".




Un saludo.

El Kibapollito

miércoles, 24 de diciembre de 2014

No hay mal que por bien no venga o cómo nació el “post-it”

Un saludo a todos una vez más. Esta vez vengo con un mensaje curioso, pues incluso cuando creemos que en nuestro mundo está todo estancado, en realidad no es así pero no somos capaces de percibirlo siempre. Todo está en constante movimiento.

A veces pasa que cometemos errores, como por ejemplo ofender a alguna persona con la que mantenemos algún tipo de relación interpersonal (algo común). Si esa persona es verdaderamente relevante para nosotros, el hecho de hacer algo ofensivo puede suponer una ruptura del vínculo, lo que nos provoca una sensación de tristeza y vacío. 

Pero a veces, tras esa sensación, comenzamos un análisis y evaluación de la relación con dicha persona y comenzamos a ver que a lo mejor, por la razón que sea, esa relación nos hacía más mal que bien (y seguro que esto pasa mucho más a menudo y a muchas más personas de lo que creemos). Así que de buena te has librado ¿o no? La ofensa se ha convertido en la llave para la libertad o para tomar una nueva perspectiva de la relación que mantenías.

Y mientras, usted se preguntará: ¿Qué puñetas tiene que ver todo esto con el post-it? Pues mucho y ahora verá porqué. Hace algunas semanas en clase de Psicología del trabajo y de las organizaciones (con un profesor maravilloso, si se me permite añadir), entre las muchas anécdotas que suele contar para ejemplificar determinados conceptos o contenidos considerados de difícil asimilación, nos contó el nacimiento de esta herramienta de la empresa 3M. Al parecer el hombre que la inventó estaba buscando crear un pegamento extra fuerte que lo pegara todo, todo y todo. Pero el caso es que le salió lo contrario: un pegamento bastante débil que apenas pegaba. Uno de sus compañeros formaba parte de un coro en una iglesia, y tenía problemas para encontrar las páginas correspondientes en su libro de himnos, pues los marcadores siempre se caían y no había forma de sujetarlos... Hasta ahora. Este compañero usó el débil pegamento en sus marcadores para el libro y ahí nació el post-it. 

A lo que quiero llegar con esto es que a veces, cuando cometemos errores, de alguna forma aunque no nos demos cuenta, podríamos estar dando un paso a una situación mucho más favorable de lo que nos creemos de primeras.


Así que la próxima vez que cometas un error, acuérdate del post-it.

Un saludo,

El Kibapollito


domingo, 26 de octubre de 2014

"Y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden"

Hola, muy buenas. Sí, hace mucho que no escribo, pero ando escasa de ánimos la verdad aunque por supuesto pienso recuperar todas las actualizaciones atrasadas, no dudéis de ello. 

En esta actualización vengo a hablar de algo que me llama la atención y es que no hay una cultura de perdonar. Fomentamos el orgullo como si fuese un sinónimo de amor propio o dignidad, incluso la RAE lo identifica como sinónimo de autoestima (llamémoslo orgullo bueno). Para mi el orgullo (malo) es el ego de la persona, esa soberbia que no tiene ningún tipo de finalidad positiva y que sólo nos hace más arrogantes y si cabe, más odiosos. El orgullo es un arma de doble filo con la que muchos nos cortamos las manos...

Yo veo una diferencia entre personas con amor propio (o orgullo bueno) y personas con orgullo (malo): las personas con amor propio perdonan, las que tienen orgullo no. Y es triste, porque no perdonar nos llena de rencor y malos sentimientos. Yo perdono a las personas (incluso cuando habiéndome ofendido, no me han pedido perdón) porque considero que no me gusta perder el tiempo incubando malos sentimientos cuando puedo estarme perdiendo otros muchos positivos. 

El orgullo es la barrera al cambio, a la expresión de los sentimientos. Es la llave a la involución de la persona, al estancamiento y a la cerrazón. He visto personas cuyo orgullo les ha hecho verse estúpidos; que su orgullo ha tapado sus oídos y les ha impedido ver la realidad o entender la perspectiva de los demás. Quizás en un momento dado, todos somos así; pero de los errores se aprende ¿no? así que espero que a fuerza de equivocarnos lleguemos a la conclusión de la importancia del perdón.

Siempre he estudiado en colegios religiosos. Como es de esperar, íbamos a misa y cantábamos canciones a un tal Dios. Con el paso del tiempo desarrollé indiferencia religiosa plena y absoluta, pues nunca acababa de convencerme del todo esas cosas que me contaban sobre ese ser divino. Pero hay algo que recuerdo que siempre decían y era que Dios siempre perdonaba, porque nos quiere. Yo llegué a la conclusión de que perdonar es bueno. 

He perdonado a muchas personas (quizás porque consideré que me parecían más importantes los buenos momentos, quizás porque ya no me importaba pues el tiempo curó las heridas) y nunca me he arrepentido de haberlo hecho, porque ello significó liberarme del orgullo y dejar paso al amor. En el amor no cabe el orgullo, pues el amor es pleno y absoluto. Es total y en el no debe haber barreras ni miedo. 

Os animo por tanto a que seáis Dios y perdonéis como el lo hace y que seáis una panda de locos del tarot: perdonad, dejar que os lastimen una y otra vez... Que vuestra confianza sea inquebrantable. 


"Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra".


Os dejo como siempre una canción del Chojin titulada "Si mi chica se llamara Shakira", para ver si fomentamos el buen rollito. 



Un saludo y les quiere,

El kibapollito