domingo, 15 de marzo de 2015

De "psicólogo" a "sicólogo" o de la mente a los higos.

Hola otro mes más (y como es costumbre, sin  actualizar el mes de febrero, ya arrancamos mal el 2015). 

Pero es que este mes traigo algo curioso e inusual, dado que los temas relacionados con la lengua española no me resultan atractivos... Aunque este me ha sorprendido, y no gratamente. Al parecer una vez más, la Real Academia Española de la lengua nos sorprende con uno de sus nuevos cambios que no dejan indiferente a nadie (y menos al gremio de psicólogos, psiquiatras u otros profesionales de la salud mental).

Todo esto empezó por mi asombro al ver que en el telediario entrevistaron brevemente a una psicóloga por una noticia, de la cual no recuerdo el tema. Sí recuerdo haber leído "SICÓLOGA" y haber alucinado y quise pensar que se trataba de una errata (que no se debería cometer pero un error lo tiene cualquiera). Poco después en la misma noticia, la periodista dijo "transtorno" y a partir de ahí, por mi bien, decidí dejar de escuchar. 

Pero tras saber que la RAE hace un tiempo había aceptado palabras como "toballa", "almóndiga" o "cocreta", me atrevía a creer que la palabra sicología y sus derivados pudo haber sido aceptada (para el dolor de mis ojos). Y así fue: la palabra sicólogo aparece en la RAE como otra forma de la palabra psicólogo. 

Hola, soy la RAE y me acabo de pasar por el forro de los cojones la etimología griega de la palabra psicología. Porque sí, porque molo. 

Eso fue lo que se me pasó por la cabeza la primera vez que lo vi. Y desde luego esto no me parece para nada correcto. La palabra psicología responde a una etimología griega muy concreta y hermosa como es el "tratado del alma" o "el conocimiento de la mente" y que ahora simplemente se reduce a escribirla como la pronunciamos, a pesar del la diferencia que marca la letra inicial p. Ahora al parecer, la palabra sicología toma una etimología diferente (sykon - higo y  logía - estudio o conocimiento). No seremos grandes psicólogos, pero podremos plantar y comer higos con total criterio y conocimiento. 

Me gustaría saber qué opináis, qué os parece esta nueva decisión y si os mostráis a favor, en contra u os da exactamente igual. Yo creo que he dejado claro mi postura al respecto, pero si no dejo esta imagen que seguro despejará toda duda. 






Un saludo y gracias por leer,

El Kibapollito.

domingo, 11 de enero de 2015

Feliz 2015: cartas para el nuevo año

Hola a todos. Feliz año nuevo (aunque quizás ya con un poco de retraso, pero nunca es tarde si la dicha es buena).

Este año espero que sea mucho mejor que el anterior (intentaré esforzarme al máximo). Pero sobre todo espero que sea un año de encontrarse a uno mismo y por ello quiero compartir con vosotros las cartas que este año llevaré siempre en mente. Y como no, me refiero a las cartas del Tarot.

En este caso quiero hablaros de dos cartas, dos arcanos que son completamente opuestos pero que se necesitan el uno al otro, de una forma u otra.

La primera de las cartas es la Luna. Incluso en las noches más oscuras, ella está ahí, alumbrando (más o menos según su forma, o incluso nada en las noches de luna nueva). Nos da la luz, y nos hace ver las cosas tal y como son, y los gatos dejan de ser pardos por un instante. Lo bueno es bueno y lo malo es malo. No existen las proyecciones ni las percepciones subjetivas: lo que es y ves es lo que hay. Por eso espero (o al menos en las mías) que esta bella mujer de ropajes plateados sea quien de arrancarme el pañuelo que no me permita ver la verdad en mis noches.




La siguiente carta es el Sol. Y es que incluso después de las noches más oscuras, más frías, más tristes... El astro rey sale a dar la bienvenida a un nuevo mañana. Un nuevo día de oportunidades aguarda y no precisamente para que te quedes sentado y mirando. El Sol invita a la alegría, a la celebración y al optimismo. Así que yo me uno al festín, como no podía ser de otra forma.


Para terminar, una canción del maestro Serrat que espero os acompañe, al menos a mí (junto con estas dos cartas) será mi compañera de viaje. La canción se titula "Hoy puede ser un gran día".




Un saludo.

El Kibapollito

miércoles, 24 de diciembre de 2014

No hay mal que por bien no venga o cómo nació el “post-it”

Un saludo a todos una vez más. Esta vez vengo con un mensaje curioso, pues incluso cuando creemos que en nuestro mundo está todo estancado, en realidad no es así pero no somos capaces de percibirlo siempre. Todo está en constante movimiento.

A veces pasa que cometemos errores, como por ejemplo ofender a alguna persona con la que mantenemos algún tipo de relación interpersonal (algo común). Si esa persona es verdaderamente relevante para nosotros, el hecho de hacer algo ofensivo puede suponer una ruptura del vínculo, lo que nos provoca una sensación de tristeza y vacío. 

Pero a veces, tras esa sensación, comenzamos un análisis y evaluación de la relación con dicha persona y comenzamos a ver que a lo mejor, por la razón que sea, esa relación nos hacía más mal que bien (y seguro que esto pasa mucho más a menudo y a muchas más personas de lo que creemos). Así que de buena te has librado ¿o no? La ofensa se ha convertido en la llave para la libertad o para tomar una nueva perspectiva de la relación que mantenías.

Y mientras, usted se preguntará: ¿Qué puñetas tiene que ver todo esto con el post-it? Pues mucho y ahora verá porqué. Hace algunas semanas en clase de Psicología del trabajo y de las organizaciones (con un profesor maravilloso, si se me permite añadir), entre las muchas anécdotas que suele contar para ejemplificar determinados conceptos o contenidos considerados de difícil asimilación, nos contó el nacimiento de esta herramienta de la empresa 3M. Al parecer el hombre que la inventó estaba buscando crear un pegamento extra fuerte que lo pegara todo, todo y todo. Pero el caso es que le salió lo contrario: un pegamento bastante débil que apenas pegaba. Uno de sus compañeros formaba parte de un coro en una iglesia, y tenía problemas para encontrar las páginas correspondientes en su libro de himnos, pues los marcadores siempre se caían y no había forma de sujetarlos... Hasta ahora. Este compañero usó el débil pegamento en sus marcadores para el libro y ahí nació el post-it. 

A lo que quiero llegar con esto es que a veces, cuando cometemos errores, de alguna forma aunque no nos demos cuenta, podríamos estar dando un paso a una situación mucho más favorable de lo que nos creemos de primeras.


Así que la próxima vez que cometas un error, acuérdate del post-it.

Un saludo,

El Kibapollito


domingo, 26 de octubre de 2014

"Y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden"

Hola, muy buenas. Sí, hace mucho que no escribo, pero ando escasa de ánimos la verdad aunque por supuesto pienso recuperar todas las actualizaciones atrasadas, no dudéis de ello. 

En esta actualización vengo a hablar de algo que me llama la atención y es que no hay una cultura de perdonar. Fomentamos el orgullo como si fuese un sinónimo de amor propio o dignidad, incluso la RAE lo identifica como sinónimo de autoestima (llamémoslo orgullo bueno). Para mi el orgullo (malo) es el ego de la persona, esa soberbia que no tiene ningún tipo de finalidad positiva y que sólo nos hace más arrogantes y si cabe, más odiosos. El orgullo es un arma de doble filo con la que muchos nos cortamos las manos...

Yo veo una diferencia entre personas con amor propio (o orgullo bueno) y personas con orgullo (malo): las personas con amor propio perdonan, las que tienen orgullo no. Y es triste, porque no perdonar nos llena de rencor y malos sentimientos. Yo perdono a las personas (incluso cuando habiéndome ofendido, no me han pedido perdón) porque considero que no me gusta perder el tiempo incubando malos sentimientos cuando puedo estarme perdiendo otros muchos positivos. 

El orgullo es la barrera al cambio, a la expresión de los sentimientos. Es la llave a la involución de la persona, al estancamiento y a la cerrazón. He visto personas cuyo orgullo les ha hecho verse estúpidos; que su orgullo ha tapado sus oídos y les ha impedido ver la realidad o entender la perspectiva de los demás. Quizás en un momento dado, todos somos así; pero de los errores se aprende ¿no? así que espero que a fuerza de equivocarnos lleguemos a la conclusión de la importancia del perdón.

Siempre he estudiado en colegios religiosos. Como es de esperar, íbamos a misa y cantábamos canciones a un tal Dios. Con el paso del tiempo desarrollé indiferencia religiosa plena y absoluta, pues nunca acababa de convencerme del todo esas cosas que me contaban sobre ese ser divino. Pero hay algo que recuerdo que siempre decían y era que Dios siempre perdonaba, porque nos quiere. Yo llegué a la conclusión de que perdonar es bueno. 

He perdonado a muchas personas (quizás porque consideré que me parecían más importantes los buenos momentos, quizás porque ya no me importaba pues el tiempo curó las heridas) y nunca me he arrepentido de haberlo hecho, porque ello significó liberarme del orgullo y dejar paso al amor. En el amor no cabe el orgullo, pues el amor es pleno y absoluto. Es total y en el no debe haber barreras ni miedo. 

Os animo por tanto a que seáis Dios y perdonéis como el lo hace y que seáis una panda de locos del tarot: perdonad, dejar que os lastimen una y otra vez... Que vuestra confianza sea inquebrantable. 


"Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra".


Os dejo como siempre una canción del Chojin titulada "Si mi chica se llamara Shakira", para ver si fomentamos el buen rollito. 



Un saludo y les quiere,

El kibapollito

martes, 29 de julio de 2014

Extra: de política y cambios sociales

Hola otro mes más. Hemos tenido una primavera bastante movidita este año, y a pesar de que normalmente altera la sangre en lo que al amor, pasión o romances se refiere, este año parece que ha alterado también la política española. Admito que no me gusta hablar de estos temas pero supongo que está tan de actualidad que a la larga era inevitable.

Reconozco que las pasadas elecciones europeas del 25 de mayo de este año me han sorprendido quizás gratamente, porque de alguna forma hace real el enfado que se venía viendo por el aumento de la frecuencia de las manifestaciones (y de las cargas de los antidisturbios).

Pero me asombra aún más que a pesar de los sorprendentes y revolucionarios resultados de las mismas, la gente parece más pesimista que nunca. Nadie parece creer en el “friki” conocido como Pablo Iglesias, que da bastante que hablar últimamente y parece ser el centro de numerosas críticas venidas de los partidos que anteriormente solían ostentar el poder del estado español, semejando más un partido de tenis.

Yo pongo la mano en el fuego por este rapaz, no porque considere que su programa es mejor o peor (aunque desde luego es atractivo aunque parece que muy dudoso; y yo, como de esto poco entiendo tampoco me voy a meter en 21 jardines en esta actualización) pero si pienso que es una brisa fresca a la política. Quizás me esté dejando llevar por su juventud, sus ideas y sus expectativas de un futuro mejor para este país (o por su coleta). Pero sea como sea, es una alternativa diferente a lo que previamente se ve campando por los altos puestos dirigentes. Parece que tiene las ideas bastante claras y desde luego no puedo evitar pensar que su astucia es, cuanto menos, digna de ser tenida en cuenta (y creo que los debates en los que ha participado en diversos programas de diversas cadenas dan fe de ello).

Pero sí ha sido sorprendente el llamado al referéndum y, por ende, a la República en contra de la inmediata sucesión del hijo de Juan Carlos I: Felipe VI. Todos decían que había manifestación e ilusionados (casi ciegos de euforia) gritan por una oportunidad para decidir el modelo de estado, llamando a la que sería la III República española. Pero he de decir en este caso que me mantuve confusa y reflexiva. Cierto es que tenemos derecho a decidir sobre nuestro país pero quizás este no sea el momento adecuado y sinceramente, le doy mi voto de confianza a Felipe VI, pues de alguna forma (como el señor Iglesias citado anteriormente) es como una brisa fresca para la corona española que bastante manchada y oxidada estaba ya, pero no por ello se debe olvidar aquellas cosas que esa institución, ahora castigada, hizo correctamente.

Por ende sólo puedo decir que el cambio social (para bien o para mal) se produce, y aunque aún estemos en un marcado momento de incertidumbre política en España sobre lo que queremos o dejamos de querer, el cambio lleva implícito la esperanza de un nuevo mañana que llame a la conciencia de las personas en la importancia de ejercer sus deberes y de reclamar sus derechos.

Aquí me despido y espero vuestra opinión.

Un saludo,

El Kibapollito