miércoles, 9 de octubre de 2013

El tratado del alma.

Hola otro mes más. Pasa muy rápido el tiempo y ya llevo un mes en la facultad de psicología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Y que puedo decir si hasta voy con ganas a clase, aunque reconozco que madrugar me cuesta un poco todavía pero el hábito acabará por establecerse.

Pero en todo este tiempo que llevo no puedo negar que me ha sorprendido algo en particular que he vivido en la facultad el mes de septiembre. Se supone que yo tenía una clase de Psicología del desarrollo y de la educación pero al parecer había una conferencia tremendamente interesante, por lo que la profesora dejó la clase sin dar para que pudieramos asistir, cosa que en su momento no sabría si agradecerle pero ahora sí.

La persona encargada de dar la conferencia era el Dr. Jorge Pellegrini, un reconocido psiquiatra argentino que tuve la suerte de ver en ese momento en una conferencia sobre una película (la cual poseo) llamada "Rotas cadenas" que trata sobre el movimiento que el está liderando actualmente que creo que se podría denominar como desmanicomialización. Un resumen bastante reducido de todo esto sería que el objetivo de este movimiento es el de liberar a aquellas personas encerradas en los manicomios, sacarlos a la calle para que puedan volver a vivir en comunidad y no alejados de ella.

En un momento de la conferencia, dado que la película no funcionaba, nos habló un poco del contenido de la misma y un poco de la profesión de médico, psicólogo, psiquiatra... y en el fondo cualquier profesión relacionada con el campo sanitario.

En un momento dado, nos dijo algo que considero verdaderamente importante. Aquel hombre de pelo y barba blanca, regordete y con cara de bonachón nos miró y nos dijo: "Tenéis que trabajar con esto de aquí (señalando a la cabeza), y también con esto de aquí" (señalando al corazón). Tenéis que querer a vuestros pacientes". Quizás no eran estas las palabras completamente exactas, pero eran muy parecidas.

Querer y amar al paciente es esencial. Si le odias o no te importa ¿Cómo pretendes ayudarle? La aceptación de las personas que vienen a consulta por quienes son es, a mi modo de ver, un proceso esencial para que la terapia o el tratamiento salga bien y por supuesto, que el paciente ponga de su parte y esté de acuerdo en colaborar.

Parece que el trabajo de un psicólogo es tan fácil... Pero nada más lejos de la realidad. A veces es mucho más difícil de lo que parece y creo que a medida que vaya adentrándome en la carrera y llegue a la recta final, me daré cuenta de que todas esas dificultades merecen la pena y que de alguna forma todo ello será capaz de ayudarme en mi "camino del ser"...

Os dejo aquí un vídeo de animación explicando de una forma muy especial el trabajo que hacemos los psicólogos.





Un saludo,

El Kibapollito

P.D.: La película "Rotas cadenas" puede visualizarse en Youtube. Dura unos 45 minutos aproximadamente y es la mar de interesante, por lo que queda recomendada.

domingo, 22 de septiembre de 2013

"Ser bueno no consiste en no cometer ninguna falta, sino en saber enmendarse."

De vez en cuando hacemos cosas malas, y no está bien hacerlas... Pero tampoco está mal hacerlas. A veces depende de la situación y de las conclusiones que haya sacado uno.

Esto año han pasado muchas muchas cosas, para bien o para mal, pero han pasado y tengo que aceptarlas y enfrentarlas para poder seguir adelante sin sentimientos inservibles en mi mochila ni recuerdos que puedan impedirme avanzar.

Pero pasa mucho y yo lo sé, que a veces parece que nos estancamos en algún suceso que ha tenido una cierta relevancia y le damos mil vueltas como intentando entender lo que sucedió o convertirlo en algo que no es. El pasado es pasado, y por ende no puede cambiarse; no hay absolutamente nada que puedas hacer allí. Con lo cual, no pierdas el tiempo pensando en lo que sucedió, debes pensar en el presente, donde están las conclusiones de ese hecho.

"Pero ¿Qué hubiera pasado si...?" ¿Puedo preguntarte por qué demonios te atormentas con eso? ¡El pasado, pasado está y lo que pudieras haber hecho ya no importa pues no podrás hacerlo! Pero no os preocupéis, ya sabéis que no todo son malas noticias. Hay algo maravilloso: PRESENTE. Y ahí si puedes hacer un montón de cosas, buenas o malas, pero un montón de cosas.

Pero no es aquí a donde quiero llegar. Arrepentirse de determinadas cosas que hacemos es humano e incluso nos ayuda a solventar determinados problemas. Pero a veces hay cosas que hemos hecho mal quizás a los ojos de los demás pero no a los nuestros. Tú eres el único al que tienes que rendirle cuentas, el resto puede hablar todo aquello que desee pero sus juicios no son los tuyos y no por ello los tuyos son menos válidos. 

Si haces algo malo, no te preocupes. Perdónate, recupérate y vuelve a caminar. Y si todo esto no te convence, quizás esta frase te ayude un poco:


"Mejor es pedir perdón que pedir permiso"


Un saludo y a ser felices,

El Kibapollito

P.D.: Como no he encontrado ninguna canción que me convenciese, he decidido poner algún vídeo divertido de los cómicos Les Luthiers. Disfrutadlo y feliz domingo.
P.D.2: La frase del título es de San Juan Bosco. 


domingo, 18 de agosto de 2013

Yo, yo misma y Nietzsche

Hola otro mes. Tranquilos, no me olvido de actualizar.

El título es curioso, no lo dudo. He descubierto que diversas lecturas sobre el zen me han llevado hasta Nietzsche y a darme cuenta de que tenemos un paralelismo que no hubiera imaginado antes.

Nietzsche tiene su camello, su león y su niño. Yo tengo mi oveja, mi tigre y al final, yo. Ya había escuchado este planteamiento que Nietzsche hace de la evolución del hombre hasta llegar a su máximo (el superhombre) cuando estudiaba filosofía en el colegio, concretamente en 2º de bachillerato, cuando estudiábamos a los autores más profundamente. Y ahí apareció este hombre, con un nombre raro y unos planteamientos que a mí, en su momento me parecieron curiosos y hoy en día espero poder detenerme en esas teorías y poder reflexionar sobre ellas.


Nietzsche hablaba en "Así habló Zaratustra" de estos tres niveles como una forma de reflejar el desarrollo de la consciencia. El camello esta adormecido, es soso, conformista.Vive engañado pensando que es la cumbre de una montaña cuando, en verdad, está tan preocupado por lo que piensen los demás que apenas tiene energía propia. Pero de pronto, algo emerge, el camello reflexiona, se abre y del el emerge el León. Él nos anuncia que hemos estado desperdiciando nuestra vida y empezamos a decir NO a las demandas ajenas. Nos salimos de la multitud, solos y con orgullo; rugimos y nos hacemos escuchar: "¡Aquí estoy!", eso dice el león de Nietzsche. Y por último, de esos rugidos y de la conciencia que tomamos de nosotros mismos nace el niño. El último paso, la culminación de todo el proceso. No se conforma como el camello ni es rebelde como el león; es inocente, espontáneo y en armonía con su propio ser.

Espero algún día que del tigre salga yo, porque creo que el tigre ya ha emergido de la oveja, aunque temo que a veces está un poco afónico y no ruge bien. También necesita descansar y reflexionar (y no tiene todo el tiempo libre que le gustaría para ello). Así que señores, dejen salir sus leones y sus niños y tomen conciencia de ustedes mismos. Disfruten de sus vacaciones si tienen, y si no tienen, saquen tiempo para ustedes. 

Un saludo y gracias por leer.

El Kibapollito

P.D.: Otra canción: Hijo de hombre - Phill Collins (B.S.O. en español de "Tarzán")


jueves, 4 de julio de 2013

Nunca choveu que non escampara...

- ¡Mira! ¿La ves?
- ¿El qué, señor Tigre?
- La puerta, está abierta
- Sí... Pero se cerrará a medida que me vaya acercando, siempre lo hace...
- Bueno, eso no puedes saberlo si no lo intentas ¿Quién te dice que esta no es la buena?
- No sé señor Tigre... Tengo mied...
- Palabra prohibida señorita. No los escuches, no van a hacerte bien ninguno; ve y anda que yo caminaré a tu lado.
- Bueno, una más que se cierre no cambiará nada...
- ¿Qué, se cierra?
- No... No se cierra... Pero...
- Ve, avanza más rápido... ¡Sigue igual!
- No puede ser...
- Corre pequeña, ve a por esa puerta y ábrela de par en par ¡Ésta es la tuya!

Y así fue como una puerta se abrió, una puerta que pensé que costaría abrir y que, sin darme cuenta, ya estaba abierta ¡Me alegro de haberme librado de escalar hasta una ventana esta vez! Así que tengo que aprovechar la oportunidad que se me da ahora y no soltarla nunca, nunca, nunca. No hay que dejar que el tren se vaya.

Las cosas parece que no llegan a veces y que el tiempo, el cansancio y el trabajo se hacen eternos. Hacer mucho esperando una recompensa que no llega nos causa rabia y tristeza y una sensación de impotencia y de decepción hacia nosotros mismos. Pero es que a veces, las cosas no llegan porque no es su momento. Es como la fruta que cae del árbol: la fruta cae cuando tiene que caer, cuando llega su momento. No cae antes por sí misma. Ella sabe cuando tiene que caer, espera paciente ese momento después de haber crecido y haberse convertido en una jugosa fruta. Lo mismo pasa con las cosas de la vida: las recompensas no llegan antes ni después, llegan cuando tienen que llegar y punto. Nuestro esfuerzo será recompensado siempre; no podemos predecir cuando, pero si podemos esperarlo con ilusión (como un niño espera la llegada de la Navidad) y con paciencia, sin dejar de trabajar ni de soñar.

Así que cuando pienses en algo que no acaba de venir a ti y te sientas triste por ello no pienses que es porque no eres merecedor de ello, piensa que simplemente no es el momento. Cuando llegue, llegará y lo sabrás.

Os dejo con una canción de la banda sonora de la reciente película de animación premiada en los Oscars de este año "Brave"- Volaré





El Kibapollito


martes, 18 de junio de 2013

"El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza."

Hola otro mes más. Un poco más libre y con un poco más de tiempo para reflexionar. Siempre digo que las cosas se ponen feas, porque vamos por épocas: pueden ir 2 meses bien y a los 2 siguientes mal y viceversa.

Pero incluso en esos momentos hay que ser optimista. A veces cuando peleamos contra un adversario y nos va a dar un golpe muy fuerte tenemos dos opciones: o lo recibimos o aprovechamos su fuerza a nuestro favor y contraatacar más fuerte.

En muchas situaciones pienso que nos vemos reprimidos y nos sentimos tristes, y con razón porque es normal. Pero a veces estamos derrotados demasiado tiempo. En ese momento entra la palabra introspección en nuestras vidas, el mirar dentro de nosotros; el conocer nuestros estados mentales debería convertirse en algo que deberíamos hacer siempre. Nadie sabe mejor que uno mismo qué nos pasa, pero a veces en nuestro mundo interno existen emociones y pensamientos a los que no sabemos darle sentido con nuestras palabras, entonces la cosa se vuelve complicada y puede llevar muchos períodos de reflexión adivinarlo, aunque gracias a Dios, la psicología y sus profesionales son unos grandes aliados en caso de dificultades...

Hay que dedicarse tiempo a uno mismo, no podemos ir por ahí viviendo por y para los demás, resolviendo los problemas de los demás y haciendo cosas por lo demás, porque nadie va a hacer las nuestras. Imaginaos que yo empiezo a trabajar de psicóloga y comienzo a tomarme los problemas de mis pacientes como si fueran míos. Caray, esperemos que mi consulta no tenga ventana y en el caso de que la tenga, rezad para que no haya mucha distancia hasta el suelo... ¡Me volvería loca! 

No hay recetas universales para resolver los problemas pero sí sé que a veces la solución se encuentra en nosotros mismos, pero a veces no sabemos buscarla. y por eso, haciendo alusión al título, no hay que perder la esperanza. El optimista no es aquella persona que se conforma con lo malo, es aquella persona que aún sabiendo que las cosas van mal, sigue teniendo la fe y la ilusión de que las cosas cambiarán. Duda, piensa, y también se entristece, pero jamás se rinde y por muchas piedras que pise por el camino, sabe que si sigue caminando con paso firme, caminara sobre alfombras de pétalos de rosa, estando aún más convencido de sus ideas y de los principios que le ayudarán a conseguir aquello por lo que lucha.

Así que aquí os dejo una canción que desde la primer vez que la escuché, me llegó a la patata. Espero que la disfrutéis. 

Hombres G - Me siento bien.




Un Saludo y a ser optimistas,

El Kibapollito.