Hola a todos como otro mes más. Hoy escribo desde otro sitio diferente al habitual (mi habitación); escribo desde la biblioteca más próxima a mi casa. La razón de ello es que tengo que estudiar este verano y por ello debo trasladarme a otro sitio más adecuado para el estudio, aunque me permito un pequeño descanso para escribiros sobre mis pensamientos.
Aunque no nos queramos dar cuenta, casi siempre y casi para todo necesitamos la aprobación y el apoyo de alguien importante para nosotros. Es complicado cuando quieres hacer algo y te sientes solo. Te vuelves un loco, un rarito, un rebelde por hacer algo que nadie aprueba. Sueñas con hacer grandes cosas que te llenan el alma, pero por no recibir la comprensión esperada del resto de personas, acabas por pensar que son estupideces y las dejas de lado.
Pero lo peor es cuando a veces no tenemos ni el apoyo de nosotros mismos. Ya sabéis que al igual que podemos ser nuestro mejor amigo, también somos nuestro peor enemigo al mismo tiempo y nuestra mente, emociones y pensamientos nos traicionan, influidos todos por lo que piensan las personas que son importantes para nosotros.
Y sucumbimos: "no soy capaz de hacerlo" o "mis amigos me dicen que estoy loca" o "es una tontería". Así nos derrotan y nos derrotamos a nosotros mismos a la par.
Pero ¿y si hacemos algo? ¿Y si pensamos en lo que queremos, en nuestra felicidad? ¿Y si dejamos de ser ovejitas y de balar y empezamos a rugir un poco y a ser tigres?
Cuando alguien siente que debe hacer algo, debe de hacerlo. Posiblemente muchos pensarán que estás loco, otros no te apoyarán y otros se reirán de ti o te gritarán pero maldita sea, hay que ser un poco más valiente ¿no?
A veces a mí me pasa lo mismo, me siento sola pero intento pensar que a veces las cosas no son de color de rosa. Que hagamos algo que nos guste no significa que por ello no haya momentos malos. A veces las cosas se tornan más duras de lo que uno cree por el camino, pero ya lo dice bien claro el título y os lo digo yo con una frase de mi propia cosecha: A veces, para encontrar oro, primero debes ensuciarte las manos.
Ahí lo dejo. Espero que os haya gustado y que no dejéis de leerme.
Un saludo y buena semana.
El Kibapollito
PD: aquí dejo una canción que a mi me motiva mucho. Disfrutadla.
lunes, 16 de julio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Muchos dicen que el esfuerzo es cuestión de suerte; pocos dicen que la suerte es cuestión de esfuerzo.
Hola otro mes más. El verano se acerca y con ello mis pequeñas y ansiadas vacaciones que aunque no durarán mucho, son vacaciones al fin y al cabo.
Últimamente veo a mí alrededor gente que tiene éxito en su vida: unos merecido y otros puede que no tanto. Es curioso ¿no creen? A veces las personas ponemos todo de nuestra parte para que algo llegue a buen puerto… Y cuesta tanto que algo salga bien y tan poco que salga mal: estás a mil pasos del éxito y a uno solo del fracaso. Arriesgamos y cuando lo hacemos, no siempre somos conscientes de las múltiples consecuencias que debemos afrontar tanto si son buenas como si no lo son.
Podemos sentirnos poderosos o podemos sentirnos derrotados. Todo viene dado según las EXPECTATIVAS que tengamos sobre un determinado suceso (y también de la suerte, esa estrella que brilla para algunos) y el resultado del mismo. Si nos libráramos por un momento de esas expectativas, quizás de alguna forma podríamos conseguir ser más libres, dejarnos llevar por el fluir de la vida y de nuestra existencia. Ser hombres heraclíteos: en constante cambio y fluyendo, siguiendo la corriente y dejando que esta nos lleve hacia un lugar nuevo y desconocido, explorando lo de fuera y también lo de dentro (el universo de todos y el de uno mismo) cultivándonos, evolucionando y creciendo. Nos sentiríamos alegres y tristes, pero el impacto de las emociones podría ser menor ¿no?
El hombre es complejo. Todas sus emociones fluyen y se entrecruzan y mientras se intenta mantener un equilibrio y una neutralidad, el hombre se pelea consigo mismo para no caer en desdicha. Somos nuestro peor enemigo: nos amamos y nos odiamos con todas nuestras fuerzas según se den las circunstancias. Nos castigamos mezclando sentimientos de profunda culpa y vergüenza. ¿Por qué, si somos nosotros mismos los que más deberíamos querernos, somos a veces los que más nos despreciamos? Es curioso, pero todo puede cambiar (al igual que la suerte).

"Narciso" por Caravaggio
Con lo cual, os deseo suerte para que todo os salga bien, pero quiero que confiéis en vosotros. Vuestros éxitos deben venir de vuestro esfuerzo, de vuestro sudor, de vuestras pajas mentales. Pensad que sois vosotros los que construís vuestros éxitos y destruís con vuestros fracasos pero que con vuestro trabajo podréis volver a levantaros aun con más fuerza.
Mis mejores deseos para estas vacaciones, disfrutadlas y aprovechad para estar con los que os quieren (incluyéndoos a vosotros mismos, por supuesto).
Un saludo,
El kibapollito.
Últimamente veo a mí alrededor gente que tiene éxito en su vida: unos merecido y otros puede que no tanto. Es curioso ¿no creen? A veces las personas ponemos todo de nuestra parte para que algo llegue a buen puerto… Y cuesta tanto que algo salga bien y tan poco que salga mal: estás a mil pasos del éxito y a uno solo del fracaso. Arriesgamos y cuando lo hacemos, no siempre somos conscientes de las múltiples consecuencias que debemos afrontar tanto si son buenas como si no lo son.
Podemos sentirnos poderosos o podemos sentirnos derrotados. Todo viene dado según las EXPECTATIVAS que tengamos sobre un determinado suceso (y también de la suerte, esa estrella que brilla para algunos) y el resultado del mismo. Si nos libráramos por un momento de esas expectativas, quizás de alguna forma podríamos conseguir ser más libres, dejarnos llevar por el fluir de la vida y de nuestra existencia. Ser hombres heraclíteos: en constante cambio y fluyendo, siguiendo la corriente y dejando que esta nos lleve hacia un lugar nuevo y desconocido, explorando lo de fuera y también lo de dentro (el universo de todos y el de uno mismo) cultivándonos, evolucionando y creciendo. Nos sentiríamos alegres y tristes, pero el impacto de las emociones podría ser menor ¿no?
El hombre es complejo. Todas sus emociones fluyen y se entrecruzan y mientras se intenta mantener un equilibrio y una neutralidad, el hombre se pelea consigo mismo para no caer en desdicha. Somos nuestro peor enemigo: nos amamos y nos odiamos con todas nuestras fuerzas según se den las circunstancias. Nos castigamos mezclando sentimientos de profunda culpa y vergüenza. ¿Por qué, si somos nosotros mismos los que más deberíamos querernos, somos a veces los que más nos despreciamos? Es curioso, pero todo puede cambiar (al igual que la suerte).

"Narciso" por Caravaggio
Con lo cual, os deseo suerte para que todo os salga bien, pero quiero que confiéis en vosotros. Vuestros éxitos deben venir de vuestro esfuerzo, de vuestro sudor, de vuestras pajas mentales. Pensad que sois vosotros los que construís vuestros éxitos y destruís con vuestros fracasos pero que con vuestro trabajo podréis volver a levantaros aun con más fuerza.
Mis mejores deseos para estas vacaciones, disfrutadlas y aprovechad para estar con los que os quieren (incluyéndoos a vosotros mismos, por supuesto).
Un saludo,
El kibapollito.
martes, 1 de mayo de 2012
“Siempre hay que dejar lo atrasado en el pasado”
¡Y qué razón tiene nuestro querido Pumba! (por si no lo recordáis o no habéis tenido el placer de verla, esta frase sale de la película “El rey león” cuando Pumba decía esta frase y Timón le corregía diciendo algo similar: << siempre hay que dejar el pasado atrás>>).
Pero volvamos al tema que me interesa tratar y compartir hoy con vosotros. Dejar algo atrás siempre es difícil cuando ha formado parte de nuestra vida (especialmente una parte esencial de ella). La gente se apega al pasado, incapaz de avanzar y encarar los miedos del presente, o por otras razones. Del pasado se aprende pero ¿se puede aprender mal?
Las personas tendemos a generar esquemas mentales o ideas a raíz de nuestra experiencia y de nuestras vivencias en el mundo día a día. Pero a veces esos esquemas deben cambiar, pero no parecemos muy dispuestos a ello y los dejamos como están. Y creo que eso es un error que puede acarrearnos dificultades.
Por ejemplo: es posible que muchas personas te hayan hecho daño en el pasado. ¿Pero eso tiene que significar obligatoriamente que el resto de personas lo van a hacer? ¿No, verdad?
Estas ideas que nos cuesta cambiar creo que hacen que nos quedemos atascados en el pasado y que no podamos avanzar ni llegar a donde queremos. Cierto es que pueden protegernos de ciertos sucesos desagradables… ¿Pero podrían también protegernos de posibles situaciones agradables? Who knows…
Quizás la única solución es romper con esos esquemas y liberarnos de las barreras que nos impiden seguir adelante. Todos estamos encerrados en una jaula y no nos damos cuenta de que la puerta está abierta. Pero solo nosotros tenemos el poder para abrirla y dejar de sentirnos unos extraños, dejar de ser desconocidos para el mundo y para nosotros mismos…
Creo que mi apego al pasado es una de las cosas que me impide avanzar y seguir. Tengo que cambiar mi forma de pensar y algunas de mis creencias que ahora ya no me sirven y crear unas nuevas acordes con mis expectativas y mis deseos.
No podemos romper con el pasado, porque formó parte de nuestra vida y, al fin y al cabo, es una parte de nosotros. Pero lo que sí podemos hacer es dejarlo atrás, donde está su sitio.

Por último, dejo aquí un video de la película citada al principio que podría reflejar quizás un poco lo que intente expresarles.
Un saludo,
El kibapollito.
Pero volvamos al tema que me interesa tratar y compartir hoy con vosotros. Dejar algo atrás siempre es difícil cuando ha formado parte de nuestra vida (especialmente una parte esencial de ella). La gente se apega al pasado, incapaz de avanzar y encarar los miedos del presente, o por otras razones. Del pasado se aprende pero ¿se puede aprender mal?
Las personas tendemos a generar esquemas mentales o ideas a raíz de nuestra experiencia y de nuestras vivencias en el mundo día a día. Pero a veces esos esquemas deben cambiar, pero no parecemos muy dispuestos a ello y los dejamos como están. Y creo que eso es un error que puede acarrearnos dificultades.
Por ejemplo: es posible que muchas personas te hayan hecho daño en el pasado. ¿Pero eso tiene que significar obligatoriamente que el resto de personas lo van a hacer? ¿No, verdad?
Estas ideas que nos cuesta cambiar creo que hacen que nos quedemos atascados en el pasado y que no podamos avanzar ni llegar a donde queremos. Cierto es que pueden protegernos de ciertos sucesos desagradables… ¿Pero podrían también protegernos de posibles situaciones agradables? Who knows…
Quizás la única solución es romper con esos esquemas y liberarnos de las barreras que nos impiden seguir adelante. Todos estamos encerrados en una jaula y no nos damos cuenta de que la puerta está abierta. Pero solo nosotros tenemos el poder para abrirla y dejar de sentirnos unos extraños, dejar de ser desconocidos para el mundo y para nosotros mismos…
Creo que mi apego al pasado es una de las cosas que me impide avanzar y seguir. Tengo que cambiar mi forma de pensar y algunas de mis creencias que ahora ya no me sirven y crear unas nuevas acordes con mis expectativas y mis deseos.
No podemos romper con el pasado, porque formó parte de nuestra vida y, al fin y al cabo, es una parte de nosotros. Pero lo que sí podemos hacer es dejarlo atrás, donde está su sitio.

Por último, dejo aquí un video de la película citada al principio que podría reflejar quizás un poco lo que intente expresarles.
Un saludo,
El kibapollito.
viernes, 13 de abril de 2012
¡Extra, extra! ¡El Kibapollito os regala un monólogo!
¡Y qué monólogo señoras y señores! Del monologuista experto en americanos, Goyo Jiménez para ustedes: Ligar en EE.UU.
PD: Me pareció que decía muchas cosas ciertas, así que aquí va y ya me diréis si os gustó o no ;)
PD: Me pareció que decía muchas cosas ciertas, así que aquí va y ya me diréis si os gustó o no ;)
domingo, 8 de abril de 2012
Y cuando le preguntas al universo el por qué y responde con un rotundo silencio…
Hola a todos. Otro mes más con más nervios, más obstáculos en mi dieta y otros episodios desbordantes. Siento que necesito mi espacio; un lugar solo para mí, donde yo dirija el tiempo, los sentimientos, los pensamientos… sería tan feliz. Existe y está en mi interior.
Hoy estuve en la casa de la aldea de una amiga en Oza. Recordaba los veranos que había pasado allí y lo mucho que deseaba que llegara la noche. No para jugar al escondite o para gastarnos bromas o tirarnos peluches y almohadas…sino para ver las estrellas y sentirme la cosa más pequeña e insignificante y sin embargo sentirme dichosa y afortunada por contemplar tan bello espectáculo. Se podía ver hasta la vía láctea; miles de estrellas brillaban…miles de pequeños puntitos que parecían observarte desde el cielo y veloces estrellas fugaces surcaban la noche, ayudando a miles de personas a tener la esperanza de ser más felices a través de un deseo (yo pedí muchos…).

Pero lo más hermoso no eran las estrellas ni la infinidad del firmamento, sino la sensación que crecía en mi interior a cada segundo que miraba aquello. No sabía que era…al admirar las estrellas me preguntaba cosas a mí misma (y al aire) y recuerdo que la respuesta siempre era un silencio. Y por una vez sentía que estaba yo sola, que podía mirar hacia dentro y descubrirme, encontrarme y quizás preguntarme...
Por desgracia, esta vez las nubes y el mal tiempo me impidieron mirarlas la pasada noche, pero en verano tengo una cuenta pendiente conmigo misma. Me pregunto hasta que punto seré capaz de interpretar mi silencio…
Para acabar, os dejo una canción que, por lo menos a mí, desde que la escuche, me ha enamorado: Sigo aquí de Alex Ubago
Un saludo
El Kibapollito
Hoy estuve en la casa de la aldea de una amiga en Oza. Recordaba los veranos que había pasado allí y lo mucho que deseaba que llegara la noche. No para jugar al escondite o para gastarnos bromas o tirarnos peluches y almohadas…sino para ver las estrellas y sentirme la cosa más pequeña e insignificante y sin embargo sentirme dichosa y afortunada por contemplar tan bello espectáculo. Se podía ver hasta la vía láctea; miles de estrellas brillaban…miles de pequeños puntitos que parecían observarte desde el cielo y veloces estrellas fugaces surcaban la noche, ayudando a miles de personas a tener la esperanza de ser más felices a través de un deseo (yo pedí muchos…).

Pero lo más hermoso no eran las estrellas ni la infinidad del firmamento, sino la sensación que crecía en mi interior a cada segundo que miraba aquello. No sabía que era…al admirar las estrellas me preguntaba cosas a mí misma (y al aire) y recuerdo que la respuesta siempre era un silencio. Y por una vez sentía que estaba yo sola, que podía mirar hacia dentro y descubrirme, encontrarme y quizás preguntarme...
Por desgracia, esta vez las nubes y el mal tiempo me impidieron mirarlas la pasada noche, pero en verano tengo una cuenta pendiente conmigo misma. Me pregunto hasta que punto seré capaz de interpretar mi silencio…
Para acabar, os dejo una canción que, por lo menos a mí, desde que la escuche, me ha enamorado: Sigo aquí de Alex Ubago
Un saludo
El Kibapollito
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