martes, 14 de junio de 2011

Porque siempre habrá un claro de luna

Hoy en este blog deseo escribir, o quizás describir como miles de puntos prisioneros entre líneas paralelas son capaces de tocar el alma cuando alzan sus voces para cantar al claro de luna.

La tristeza pesa...solemne y silenciosa. Las lágrimas brotan de los ojos de mi alma, despacio, pequeñas de tamaño pero grandes de sentimiento. Cierro los ojos y allí la veo: una mujer de plata, redondeada, brillante y...sola. Y en su misma soledad se hace grande, inmensa para hacerme sentir pequeña. Pero su luz en la oscuridad trae esperanza, porque por muy negra que sea la noche allí está ella, siempre, alumbrándome y acompañando mi soledad...larga y fría...hasta desaparecer en la inmensidad del universo.

Es una tristeza que se carga en mis hombros. Pero a pesar de todo, es una tristeza hermosa.

Un saludo

El kibapollito

martes, 24 de mayo de 2011

Ciao Venecia

Y vuelvo otra vez a narrar un viaje, esta vez a nada más y nada menos que a Venecia. Aunque el primer viaje ha sido desafortunado para mí; y aunque echo de menos mi cama, para ver mundo hay que abandonar el hogar… es así de triste.

Una pizza, unas máscaras y un vaso repleto de frutas pueden hacer que Venecia se convierta en un veraniego cuento de hadas. Mil barcas, mil canales, mil puentes y mil pastas todas de mil formas y mil colores. El viaje continúa y las historias seguirán apareciendo y las palabras surgiendo de mi mente como flores floreciendo en primavera.

Los paseos en góndola te descubren las cosas y los pequeños canales que crean la magia de Venecia. Esos pequeños “barrios” donde se ve el día a día veneciano, siempre con ese silencio adornado con el dulce sonido del agua al paso de una góndola, mientras se oye de fondo la melodía de todos las voces de los gondoleros hablando italiano con sus compañeros y cantando a capela hermosas canciones que solo ellos parecen conocer y cantar mejor que cualquier cantante de ópera. Y esos silbidos; que dulce melodía es Venecia. Todas las casas, los canales, los vaporettos, los restaurantes… crean los acordes que en armonía crean la sinfonía que es Venecia. Quién dijo que París es la ciudad del amor se equivoco con todas las de la ley.

Aquí me despido. Espero que les haya gustado esta curiosa descripción.

Besos y abrazos para quien los quiera.

El kibapollito


martes, 3 de mayo de 2011

Edad VS madurez

Hola a todos. Como otras muchas veces, me he despistado a la hora de actualizar en blog (reconozco que ha sido un mes ajetreado para mí). De todas formas, aquí estoy otra vez con mis reflexiones.

Hoy les traigo un combate que viene de años ha. A pesar de que todo el mundo es consciente de que la madurez no está reñida con la edad, asociamos la inmadurez con la gente joven. Yo tengo recuerdos de estar con los amigos de mis padres...y son situaciones la mar de aburridas, porque realmente... ¿quién en su sano juicio cree que una persona de 20 años pueda decir algo interesante? Pues caray...sinceramente, poca gente tengo con la que realmente pueda hablar de cosas interesantes... (Por lo menos para mí). Me gusta hablar con las personas de mediana edad porque sus conversaciones parecen tan interesantes...aunque otras veces son simples temas de lo más banales.

Si leyeran este blog...cambiarían de opinión... ¿no?...No, no lo creo. Supongo que es lo que tiene, que a pesar de que este combate que expongo no exista, la gente lo toma a rajatabla. Pienso que tengo inquietudes curiosas pero creo que son perfectamente normales a mi edad. Quiero aprender y ¿quién mejor que una persona mayor para enseñarme? Siempre he querido sentarme con mi osito de peluche a juego con un pijama azul y un vasito de leche caliente a la luz del fuego de la chimenea mientras alguien me enseña los secretos que entraña el cerebro humano.

Sí, sé que nunca sucederá...pero soñar es una de esas pocas cosas que hoy en día salen gratis. Tener la ingenuidad de un niño es algo maravilloso ¿verdad?

Me despido; abrazos y besos para quien los quiera (aprovechad que son gratis)

Saludos y recuerden que el kibapollito les quiere

"La madurez del hombre es haberse reencontrado, de grande, con la seriedad que de niño tenía al jugar" Friedrich Nietzsche


viernes, 25 de marzo de 2011

La necesidad humana de...

Amar. Hola y sí, el mismo tema una y otra vez por los siglos de los siglos, amén. Reconozco que no estoy muy inspirada, pero de todas maneras me decidí a actualizar.
Retomando el tema de la actualización...el amor es algo demasiado complicado. No importa si el amor se da entre familiares, entre amigos o entre parejas, sigue siendo igual de complicado. Es dar, dar mucho sin exigir pero esperando lo mismo siempre por parte del otro o incluso más. Pero realmente el amor está condicionado por tantas cosas, eso es lo peor...es como si el amor dejara de ser amor (pero nosotros creemos que es amor).

El amor no solo es un sentimiento; no solo es un fenómeno inconsciente y consciente a la par; no solo es pasar de ser feliz a ser desgraciado en cuestión de segundos; no solo son palabras ni 14 de febrero; no solo es un cuerpo bonito; no solo es un mero acto físico. El amor es una fuerza más poderosa que cualquier fénomeno natural y que cualquier divinidad existente. El amor es aquello que nos hace sentir jóvenes sin importar si somos grandes o pequeños, si tenemos la piel tersa o si estamos arrugados...Es algo tan grande, que podría pasarme horas escribiendo sobre él y ni siquiera sería capaz de definirlo del todo.

Amor es una pequeña palabra, con un gran significado.



Un pequeño video para que tengan cuidado con la primavera...o acabarán trasroscados ;)



Un saludo

El Kibapollito

sábado, 19 de febrero de 2011

Érase que se era, un tigre disfrazado de oveja...

¡Hola a todos de nuevo!...El cambio, volvemos al tema, como no. He vuelto a coger un libro de la biblioteca de mi facultad: Grupos de encuentro de Carl Rogers. Es un libro pequeño pero de grandes contenidos. Y la palabra cambio estaba siempre presente, como si de una verdad universal se tratara.

Y yo sigo cambiando. Recuerdo cuando era una ovejita; siempre por ahí balando al son de las canciones de mis pastores con el platónico deseo de ser un tigre algún día. Ahora, ese sueño inalcanzable (solo realizable en el mundo de yupi)se está realizando en el mundo real...puedo sentirlo y se que algo se está transformando. Aún no soy un tigre ¿pero quién dice que no lo seré algún día?. Te diré lo que soy ahora mismo: un tigre disfrazado de oveja. Puede sonar extraño, pero es como si me estuviera quitando esa piel que me cubría, y debajo de esa lana se ve ese pelaje hermoso, que representa la furia y la belleza de un hermoso felino.

De todas formas, para expresar mejor todo esto, he recurrido a la narrativa, esta vez, a un cuento: EL CUENTO DE LA OVEJA QUE ERA UN TIGRE

Érase una tigresa que estaba en muy avanzado estado de gestación. Eso no le refrenaba sus impulsos felinos de abalanzarse contra los rebaños de ovejas. Y en una de esas ocasiones alumbró un precioso cachorro y no logró sobrevivir al parto. El cachorro fue recogido por las ovejas. Se hicieron cargo de él, dándole de mamar y cuidándolo con mucho cariño. El felino creció entre las ovejas, aprendió a pastar y a balar. Su balido era un poco diferente y chocante al principio, pero las ovejas se acostumbraron. Aunque era una oveja corporalmente bastante distinta a las otras, su temperamento era como el de las demás y sus compañeras y compañeros estaban muy satisfechos con la oveja-tigre. Y así fue discurriendo el tiempo. La oveja-tigre era mansa y delicada.

Una mañana clara y soleada, la oveja-tigre estaba pastando con gran disfrute. Un tigre se acercó hasta el rebaño y todas las ovejas huyeron, pero la oveja-tigre, extasiada en el alimento, seguía pastando. El tigre la contempló sonriendo. Nunca había visto algo semejante. El tigre se aproximó al cachorro y, cuando éste levantó la cabeza y vio al animal, exhaló un gritó de terror. Comenzó a balar desesperadamente.

- Cálmate, muchachito - le apaciguó el tigre -. No voy a hacerte nada. Al fin y al cabo somos de la misma familia.
- ¿De la misma familia? - replicó sorprendido el cachorro -. Yo no soy de tu familia, ¿qué dices? Soy una oveja.
- Anda, acompáñame - dijo el tigre.
El tigre-oveja le siguió. Llegaron a un lago de aguas tranquilas y despejadas.
- Mírate en las aguas del lago - dijo el tigre al cachorro.
El tigre-oveja se miró en las aguas. Se quedó perplejo al contemplar que no era parecido a sus hermanas las ovejas.
- Mírame a mí. Mírate a ti y mírame a mí. Yo soy un poco más grande, pero ¿no compruebas que somos iguales? Tú no eres una oveja, sino un tigre.
El tigre-oveja se puso a balar.
- No bales - le reprendió el tigre, y a continuación le ordenó -: Ruge.
Pero el tigre-oveja siguió balando y, en días sucesivos, aunque el tigre trató de persuadirle de que no era una oveja, siguió pastando. Pero unas semanas después el tigre le trajo un trozo de carne cruda y le conminó a que lo comiera. En el mismo momento en que el tigre-oveja probó la carne cruda, tuvo conciencia de su verdadera identidad, dejó el rebaño de ovejas, se marchó con el tigre y llevó la vida propia de un felino.




Más vale un día como un tigre, que una vida como una oveja